Una medium ciega -en el mismo molde del Maestro de Kung-Fu en el que crease a I-Ching en DC y su trasunto Marvel, el Stick de Daredevil (que es creación de O'Neil, como casi todo lo de la etapa Miller) que percibe el futuro y guía telepáticamente al héroe para enfrentar la amenaza.
Dibujada por un Romita Jr. en toda su salsa, Madame Web siempre me pareció la hermana gemela perdida de Tía May, en aquellos memorables números en los que Spider-Man conseguía detener al imparable Juggernaut.
Y considerando el subargumento de esta cinta, eso es peculiarmente gracioso.
Posteriormente, a la muerte de la original, Spider-Woman II, un personaje sin chicha ni limoná presentada en Secret Wars para mantener el copyright del nombre adoptaría los poderes e identidad, siendo esta versión más cercana al look del personaje que interpreta Dakota Johnson.
Entre versiones que funcionaron y las que no, Marvel ha acumulado media docena de Spider-Mujeres o Spider-Chicas (variantes aparte), y las tres adolescentes a las que Web debe salvar se basan en tres de ellas Mattie Franklin, Anya Corazón y Jessica Carpenter.
Estas han tenido que ser añadidas al intento -muy fallido- de franquicia, puesto que obviamente la Madame no da para película ella sola. Bueno, quizás si diese en manos de un guionista competente. Creo que es de justicia citar que Matt Sazama, Burk Sharpless
y Claire Parker, más la directora S. J. Clarkson no lo son.
Algo bien traído es añadir a Ezekiel a la película. Este mentor místico de poderes arácnidos presentado por JMS en una etapa ahora ignorada no es más que otra copia de Stick.
El que lo hayan quemado totalmente en esta cinta al menos nos evita tenerlo que ver en el Universo Marvel oficial.
Suponemos que, de su mano, ha venido el enfoque de la película como una cinta que ocurre antes y alrededor del nacimiento "mesiánico" de Peter Parker, un enfoque aún más esdrújulo que aquellas mozedades de May Parker en el Trouble de Ultimate Comics.
Volviendo al argumento, la película, que vuelve a parecer uno de esos proyectos trasnochados de Avi Arad con laboratorios por medio, peca de esa falta grave del cine de superhéroes de unir en uno el origen de la heroína -o lo que sea esta señora, que se pasa la cinta corriendo de un lado para otro sin dirección alguna con tres adolescentes de la mano, perseguidas por el nada misterioso proto-Spider-Man con el traje más horroroso de todo el Spider-verso- con el del villano, fallido a niveles "que vivirán en la historia de la infamia".
Difícilmente salir satisfecho de una cinta que anuncia en su trailer cuatro superheroínas arácnidas que solo aparecen en visiones futuras -una, totalmente fallida- durante unos veinte segundos de metraje totales.
Y el "dark Spider-Man" que se les opone no redime las escenas de acción. He visto "Masillas" de los Power Rangers mucho más carismáticos.
Los efectos especiales brillan por su ausencia y en definitiva se trata de producir por cuatro duros una película más de superhéroes, que no lo es y que además es terriblemente mala, lenta, anticlimática y un completo desperdicio salvo para las personas que han cobrado por trabajar en ella.
Suponemos que si, tras semejante debacle, Sony insiste en seguir adelante con las películas de imagen real de su Universo Spider-Man, sea por esa última razón.
Creativamente, no se puede caer más bajo, siendo la misma productora, insistimos, la que ha elevado el listón superheróico con sus películas de Spider-verse.
Lo del extraño "fetichismo amniótico" del argumento lo dejamos para la versión extendida de la crítica que, como la secuela de esta, no se va a hacer.
¡Buena suerte con Kraven y Venom III! No hace falta ser vidente para saber que su futuro pinta muy negro.




















































