Queremos decir que, por supuesto, Green Lantern no es un mundo a presentar contándolo en un pequeño pueblito americano donde los anillos se pasan descargados el 99% del metraje, pero aceptando esa limitaciones, es una representación mínima y dencente de la franquicia para el nuevo universo DC de James Gunn, con diferencia mucho más solida que los dos largometrajes que lleva (no contamos Clayface, fracasada desde su propia concepción).
Se presentan los dos protagonistas, con una deliciosa interacción, no somos partidarios de usar a un Jordan en su ocaso simplemente como trampolín de Steward, pero ambos personajes, y sus caracterizaciones, brillan y sostienen la serie donde sus anillos no lo hacen ni por equivocación.
Sinestro, Manhunters y Guardianes -de aquella manera- completan el arco mitológico y asientan el origen de la saga.
Los secundarios completan el marco y anclan firmemente en la realidad americana y en las relaciones humanas creíbles y profundas.
Todo para dejar finalmente a Stewart a punto de que haga finalmente su presentación, suponemos que en la próxima cinta Man of Tomorrow.

















































