Pues bien, de lo que no cabe duda es de que esta película es la que nuestros políticos merecen.
Después de haber corrido aventuras por todo el lumpen de nuestra sociedad, haciendo mofa y befa, Torrente, como no podía ser de otra manera, acaba infiltrándose en el más oscuro rincón de ella, la política.
Y, gracias al extraordinario talento de su guionista para la sátira, el personaje, por desgracia, encaja como un guante dentro de esos ambientes, sufriendo una meteórica carrera que lo impulsa hasta las mismísimas puertas de la Moncloa.
Lo malo es que, con su suerte y el carácter de los españoles, eso acaba convirtiéndolo en un problema..."a eliminar".
La película se molesta además en incorporar la participación de muchas de sus fundamentales y pasadas "estrellas", asegurando que el aficionado al personaje disfrute con más apariciones especiales que en un cross-over de Marvel.
Tanto los habituales como los nuevos están justo donde deben de estar, al servicio de un genial guión que lo es por que no deja de ser incómodamente plausible y absolutamente reconocible.
Solo que nosotros no nos paramos de carcajear durante toda la cinta, razón suficiente para comprar una entrada y ayudarla a batir nuevos records.
Enseñar, entretener y divertir, no se puede pedir más.




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