Amethyst, una de las primeras series editada por Karen Berger, es la preciosa historia de una niña que descubre que es adoptada y, en realidad, la princesa de una tierra mágica donde sus difuntos padres eran poseedores de la magia de la Amatista.
Los guiones de dan Mishkin y Gary Cohn pronto dejaron de lado el hogar suburbano de Amy Winston para desarrollar el mundo de Gemworld, Mundo Gema, donde la adolescente se convertía en una adulta campeona opuesta al siniestro Black Opal, obsesionado con conseguir las 12 joyas mágicas y reinar absolutamente sobre ese mundo y sus habitantes.
El cómic arrancó en 1983 y como podéis leer es en buena parte antecendente de los Harry Potters y demás zarandajas adolescentes de hoy en día.
Pero si la serie, obviamente orientada a un público juvenil y femenino, merece ser recordada ahora, no es tanto por la historia, arquetípica pero previsible, sino por el delicioso trabajo de su dibujante, Ernie Colón, que se encontraba en absoluto estado de gracia y que creó una obra de arte con cada viñeta, con cada página, con cada personaje.
La saga de Amethyst original fue una de las primeras maxiseries de 12, al final de la cual Dark Opal era derrotado y todos comían perdices y tal...
La serie regular continuó explorando el mundo, aunque las idas y venidas de Amy a su casa terrestre se hicieron más artificiales y pesadas. En realidad, la serie no se recuperó de la pérdida de Colón, aunque este volvería tras ochos números, si bien el dibujo ya no era el mismo.
Ya he comentado en los artículos sobre Sandman que con mucha seguridad la Barbie de A Game of You eran originalmente Amethyst o fue inspirada por ella.
Un detallito más: Cuando Citrina, la vieja maga, viaja a Mundo Gema, exiliándose con los seres mágicos de la Tierra (uno de los temas de Sandman), quien la recibe es UN CUERVO, que dice ser mensajero del señor de ese mundo.
Y si, esto 5 años antes de que empezase Sandman. Pero ahí vemos también el pacto de las Skerries que Sandman y Barbie deshacen.
Por último, comentar que el primero número de la rebooteada Amethyst es mucho más vulgar que el peor de los números post-Colón de los ochenta, y me temo que Lopresti no llega al nivel que tenía el artista filipino cuando comenzó esta serie.
Los de DC van y añaden a Constantine, como para que parezca que todo esta conectado. NO LO ESTÁ, CLARO.
En cualquier caso, preciosa portada de Manapul, arruinada por la política derramar plasma sanguíneo sobre TODO de DC. DC es como los niños pequeños: Creen que todas las comidas están más buenas si les echan mucho keptchup.
Si Mattel se pusiese a vender la "Barbie menstruación", Obama ordenaría bombardear la fábrica.
Lo hace DC, y no pasa ni media, señores.
Así son los cómics de insignificantes.


