
Y es que hay algo ineludiblemente hispano en la confección de esta serie, que le otorga una gracia especial, un guiño a los televidentes españoles, aunque el contenido no pueda estar más basado en los mil y un esquemas y clichés de los comics americanos de superhéroes: malos malísimos acechando en la sombra –y en los subargumentos que enlazan los diferentes episodios autoconclusivos-, representantes del “peligro amarillo”, otras dimensiones, planetas alienígenas, mundos alternativos, robots, dinosaurios, grupos de villanos de nombre aliterado… ¡Ríase usted de Astro City! En Mastodómpolis también lo tienen todo, todo, todo…

Fuego, viento, agua, energía, magia, robots, científicos, mutantes… Victor Gómez y Julián Clemente han matriculado en el cole de superhéroes a todos los posibles arquetipos superheróicos, les han dotado de una personalidad y forma de expresarse completamente definida y los han desarrollado oportunamente en los diferentes episodios que se van centrando en unos y otros.

De igual manera que han resumido la historia de los superhéroes y sus componentes en cada miembro y en cada capítulo hay que destacar el trabajo de Victor como visualizador del mundo de Hero Kids, y particularmente de los personajes protagonistas, un prodigio de diseño en cuyos uniformes se reflejan desde sus poderes a su personalidad con las-mínimas-líneas-posibles. Recuerdan estos HK a los legionarios de Sprouse o a la síntesis alcanzada por Bruce Timm adaptando en dibujos animados a los personajes DC.

Merece también especial mención la adecuada banda sonora, desde la sintonía principal a la pegadiza “Se acabó el recreo.” Yo no tarareaba algo así desde que ví Dragon Ball…
Una primera temporada completita, sólida, magníficamente planificada que explora el mundo de HK y que EXIGE una continuación, y una adaptación al comic, y muñequitos, peluches, calzoncillos y llaveros de Hero Kids. ¡Me pido guionizar el cross-over con las Powerpuff Girls!

Evidentemente el target de la serie no somos los comiqueros lectores de Alan Moore acercándonos a la cuarentena, sino más bien los mencionados apadrinados, hijos y sobrinos que por fin tienen la serie perfecta entre Pocoyó y BRAVE AND THE BOLD. No obstante se puede disfrutar magníficamente estando a la caza de los incontables guiños y referencias. ¡Que más hubiésemos querido nosotros, que nos tuvimos que iniciar coleccionando el “manga” de Heidi que acaban de reeditar 30 años después en idéntico formato!
Hogwarts ya tiene competencia. Nunca creí que volver a la escuela fuera tan divertido.
P.S. No dejeis de visitar el blog de la serie, con diseños de escenarios y las "portadas" de todos los episodios! El link, a la derecha.