Batman: Hush es el ejemplo perfecto de un producto vacío y sobrevaloradísimo, donde el guion está completamente subordinado al lucimiento de Jim Lee. Detrás de sus viñetas pomposas y su espectáculo visual, la obra es una enorme decepción que carece de contenido sustancial: ofrece una historia predecible, diálogos flojos y un misterio tan evidente que insulta la inteligencia del lector. Sin sus imponentes ilustraciones, el argumento no sostiene absolutamente nada. No me enteré ni me interesa que exista una segunda parte; este cómic prioriza la estética sobre la narrativa y, honestamente, no me gustó para nada
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Batman: Hush es el ejemplo perfecto de un producto vacío y sobrevaloradísimo, donde el guion está completamente subordinado al lucimiento de Jim Lee. Detrás de sus viñetas pomposas y su espectáculo visual, la obra es una enorme decepción que carece de contenido sustancial: ofrece una historia predecible, diálogos flojos y un misterio tan evidente que insulta la inteligencia del lector. Sin sus imponentes ilustraciones, el argumento no sostiene absolutamente nada. No me enteré ni me interesa que exista una segunda parte; este cómic prioriza la estética sobre la narrativa y, honestamente, no me gustó para nada
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