Supongo que es culpa de la mediocridad imperante en el medio: En cuanto alguien escribe número y medio legible, lo tenemos ya canonizado y con su particular grupo de fans dedicandole "novenas". No digamos ya cuando la máquina de marketing de las compañias se pone en funcionamiento...

Pero si bajamos a la realidad, creo que es lógico en la vida de cualquier artista que exista una diferencia de calidad entre diferentes proyectos. Aunque si uno lee según que declaraciones los creadores de comics se presentan como una "élite" de seres sobrenaturales, tengo para mi que deben ser humanos también, y por lo tanto sujetos a fallos y aciertos creativos. Destacar en una serie o con un enfoque no va a convertir a nadie en una panacéa, un Rey Midas que convierta en oro todo lo que toque.
Todo esto para hablar un poquito de Geoff Johns, de quien soy fan y seguidor de su trabajo desde que lo descubrí en su deliciosa serie Stars and STRIPE. Una envidiable ocasión de velar las armas creativas con un personaje propio, secundario, ligado a la vez a una mítica dinastía comiquera como era la de los Starman, con un genial dibujo del añorado Lee Moder y cortado en definitiva a medida del talento de su autor. Hasta el personaje de Courtney está basada en la difunta hermana menor de Johns, que falleciese en un accidente aéreo.

Desde el comienzo queda clara la devoción del autor por los personajes clásicos, de la Edad De Oro, que conforman el tapiz de fondo de esta costumbrista mirada al superhéroe a través de una típica adolescente americana. Johns pasea a su creación por el Universo DC y va añadiendo a su mundo lo que más le gusta de cada aspecto. Blue Valley, Hogar de Wally West, los Siete Soldados de la Victoria, Shiv, heredera del Rey Dragón... Todos ellos se hacen contemporáneos a través de los ojos de su rebelde protagonista. Por no hablar de crear algo interesante a partir de una idea tan sosa como el Star Spangled Kid original...

Pero si hay una obra por la que alabar el trabajo de Johns -junto a su certero colaborador Scott Kolins- es su larga etapa en Flash. Ambos consiguen imprimir un "impulso" renovado al personaje, a los escenarios, a los secundarios y a los villanos. Así, llevan a cabo magníficamente la "ilusión de cambio", en la que todo se renueva para que todo siga igual. A destacar su nueva concepción de Keystone City como la Detroit del Universo DC, la creación de toda una nueva generación de "Rogues" que añadir a la galería de enemigos de Flash, así como un detenido examen de la psicología detrás de la Rogues Gallery original. Johns consigue destacar en un título que Mark Waid había echo suyo, convirtiéndolo en modelo de toda una renovación de los superhéroes.

Así Johns hace parecer nuevo lo viejo, añade nuevos horizontes, introduce todo un nuevo cast de secundarios y crea tramas a largo plazo que al final acaban dando espectacular fruto, como es la creación del nuevo Zoom a partir del "profiler" Hunter Zolomon.

Las viejas amenazas, a menudo desfasadas y hasta ridículas, regresan creando verdadera sensación de peligro, como es el caso de Gorilla Grood. Johns desarrolla el mundo de Flash introduciendo la prision de Iron Heights, que no deja de ser una copia del Arkham Asylum, pero que va a suponer un nuevo misterioso escenario habitado por impresionantes supervillanos, tantos que ni en su larguísima etapa llegará a explorarlos todos.

Pero como decimos, Johns es humano, y la serie va a resentirse bastante de la marcha de Kolins, cayendo en una cierta redundancia y previsibilidad durante el "encore" con Howard Porter.

La otra serie que considero un triunfo del autor es Hawkman. Recuperado mediante un poco elaborado DEUS EX MACHINA en JSA, Johns sigue en esta serie los presupuestos asentados por James Robinson, co-escritor, pero ciertamente sabe utilizar toda la mística del origen de Hawkman, sus vidas anteriores, sus aventuras arqueológicas, sus visitas a otros mundos y civilizaciones perdidas, sus relaciones con otros personajes de DC como Green Arrow o Doctor Fate...

Como en Flash, si el trabajo de Johns brilla es gracias al artista, en este caso Rags Morales. Por desgracia, esta versión de Hawkman ha sido echada a perder por DC, aunque Johns acaba de usar un nuevo Deus Ex Machina para recuperar a los personajes y con ellos algo de legado thanagariano cuya ausencia es quizás el talón de Aquiles de su versión del Prodigio Alado.

Con los tres comics que hemos nombrado, el curriculum de un escritor no puede ser más satisfactorio, efectivo y brillante. Sin embargo, Johns ha sido mucho más prolífico, y ya dice el otro refrán que "quien mucho habla, mucho yerra". Su recuperación de entre los muertos de Hal Jordan no puede ser más insultante para la inteligencia: Jordan no era malo, ¡¡estaba poseído!! Recurso de culebrón tipo "Santa Bárbara". Hasta hoy en día no se ha dado la más mínima razón para el por qué de la etapa de Jordan como el Espectro, que en REBIRTH es exorcizado "por arte de magia" en el más inconveniente de los momentos. Para tener a su disposición toda la mitología de los Green Lantern Corps, todo el Universo DC, REBIRTH es una obra miope, mero decreto editorial dividido en viñetas horrorosas por Ethan Van Scyver, supuesto artista estrella con unas CLAMOROSAS CARENCIAS ARTÍSTICAS en anatomía, perspectiva, diseño de página...

Johns tropieza dos veces en la misma piedra y desaprovecha totalmente la presencia de Pacheco como dibujante del relanzado título. En lugar de usar la capacidad del artista para dibujar hordas de alienígenas en mundos fantásticos, se pasa tres números con aviones y un Manhunter que no computa bien..

A partir de ahí la serie de Green Lantern (también la de los Corps) van a caer en la SOBREEXPLOTACIÓN MIOPE de la famosa historia de Alan Moore sobre la muerte de Abin Sur. Lo que era un "horizonte inexplicado", una batalla mítica al final de los tiempos que hubiese servido de background de mil y una historias se convierte machaconamente en el único tema al que dedicar 7200 personajes anillados por todo el Universo. De repente, ni los enemigos terrestres de Hal Jordan regresan para molestarlo ni se produce ni una sola emergencia en todo su sector (desde su regreso no lo hemos visto visitar ni un solo mundo alienígena en el sector que tiene asignado. Ni a él ni a Steward).

Aunque la serie hay que seguirla por las proezas artísticas de Ivan Reis, la profecía de "La Noche Más Oscura" es un tema que ya aburre, sobre todo si tenemos en cuenta que en GL tenemos una serie con la que explorar, no solo todo el universo sino toda la historia del universo DC. La idea de los siete corps de colorines se ha vuelto repetitiva y comercial, una manera de vender camisetas, anillo y juguetes. Tras la existencia de Siniestro y su anillo amarillo y el Zafiro Estelar, no es muy difícil postular la existencia de otras cuatro energías en el universo. De ahí a, como hace Johns, hacer que todas las energías sean controladas por Corps de personajes relacionados con los Guardianes, hay una diferencia.

La caracterización de los Guardianes como miopes egoistas conspiradores tiranos es algo que me resulta absolutamente repulsivo, además de haberse hecho ya ad nauseam.
Los Guardianes son los jedi, pero los de la primera trilogía, no los de la segunda. Son la versión fantacientífica de Dios, y parece que sus inmortales vidas solo sirven para cometer error tras error y ser manipulados por todo el que anda para alante.

Apoyado de nuevo en el trabajo original de James Robinson y David Goyer, Johns ha realizado un gran trabajo a la hora de establecer a la JSA dentro del moderno Universo DC, teniendo en cuenta que la franquicia ha sido descarta en varias ocasiones por obsoleta y anticuada.
Pero siendo conocedor de la historia del grupo, es quizás demasiado fiel a esta. No deja en su trabajo de representar a la JSA como un grupo con más pasado que futuro, fallando en evocar, como por ejemplo hace Robinson, la imponente reverencia que estos personajes encarnan.
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Pocas sorpresas hay en esta serie: si les ataca un misterioso enemigo, no cabe duda que será Vandal Savage, Solomon Grundy o Per Degaton. Fin. Johns no sabe ampliar el scope de la serie para englobar otros aspectos del Universo DC. Y falla terriblemente al diferenciar y caracterizar a los protagonistas, que no pasan de ser un uniforme y un poder, nunca personas reales. ¿Qué sabemos, tras tantos años de Flash, salvo que se llama Jay Garrick? ¿Cual es la vida de Alan Scott cuando cuelga la capa y el anillo...? El peso del trabajo de Johns está en el argumento y las referencias a antiguos personajes que sus fieles le van a aplaudir como triunfos, pero entre eso y un buen guión media un abismo.
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Particularmente vergonzosa ha sido su colaboración con Alex Ross en la saga The Kingdom. Un argumento alargado e interrumpido, donde acaba no pasando nada. Y ha llenado a la JSA de un montón de nuevos personajes anodinos, de nuevo no más que un poder y un traje, desprestigiando así la pertenecia a tan augusta institución. Por no hablar de que no hay manera de caracterizar a tanto personaje en una sola serie, de ahí que el siguiente guionista se haya librado inmediatamente de los nuevos "ALL STARS".

Otro de sus trabajos mediocres, ya lo comentamos, es Teen Titans, donde si bien sabe reutilizar los conceptos clásicos de la serie, falla a la hora de caracterizar a los personajes y desarrollar nuevos escenarios como hicieron los creadores en su día.

Por último, no olvidemos el trabajo de Johns como guionista de Infinite Crisis, una miniserie que, veinte años después, genera odiosas comparaciones con la versión original. A pesar de las lógicas ingerencias editoriales, Johns fracasa miserablemente en crear un argumento conexo, donde Wolfman triunfó. El uso de los personajes de la primera Crisis, Alex Luthor, Superboy Prime y Superman de Tierra-2 mancilla para siempre su perfecta memoria. Decir que actuan fuera de caracterización es decir poco.

Luego están ideas como los puñetazos-cambia-continuidad de Superboy, los héroes que viajan al espacio para nada, los supervillanos que, dejando todas sus insalvables diferencias de lado, atacan todos unidos, etc, etc, etc... Sólo el hecho de que Johns ose recuperar a ese personaje "radiactivo" que es Superboy Prime en su proyecto de la Legión es un firme indicador de que no es tan brillante como sus seguidores quisieran. Pero ciertamente, la falta generalizada de talento, acaba convirtiendo al tuerto en el Rey.

Su trabajo de relanzador de franquicias y realizador de eventos, que lleva a la página los edictos editoriales, como en el caso de las resurreciones de Blakest Night, estarán mucho mejor llevadas desde su nuevo cargo editorial, trabajo que le cae mucho más apropiado que el de guionista propiamente dicho.
Esperemos que sea capaz de llevar las riendas del Universo DC que el ha remozado de manera coherente y esperemos que haya grandes guionistas que sepan plasmar sus ideas y direcciones.








































