martes, 9 de agosto de 2022

THE SANDMAN: "¿QUE PODER TIENE EL INFIERNO...?"

Hablar sobre la adaptación de uno de los mejores cómics del pasado siglo, por uno de los autores que -junto a Tolkien, Moore y Lovecraft- han marcado nuestra visión del mundo y nuestro mismo DESTINO no es tarea fácil. 

 Donde Gaiman ha escrito tres mil páginas con una imposible planificación desde la primera viñeta hasta la última nos faltan las palabras para elogiarlo y aún cuando lo hemos analizado ya con detalle, nuestra interpretación se antoja insignificante ante la profundidad de la obra cuyos temas esta increíble adaptación realza aún más.


THE SANDMAN, además de Señor de los Sueños -no solo de los oníricos, también de los ideales platónicos que perseguimos- es Príncipe de las Historias. 

Caín y Abel, provenientes del Génesis son llamados en su obra "los protagonistas de la Primera Historia". 

Esa historia, como la de sus padres, es LA HISTORIA, la única Historia, de las que todas las demás derivan, nuestra historia, la de todos y cada uno. 

 Es el llamado MITO DE LA CAÍDA -Y REDENCIÓN- trasmitido en mil y una versiones a los largo del tiempo, en todas las culturas, lugares, pueblos y personas.
    

En la nuestra, está brillantemente resumido en la Parábola de Hijo Pródigo que abandona el Reino de su padre, pierde su riqueza, es atrapado por los vicios del mundo material y un día, arrepentido, decide regresar al mundo celestial al que pertenece, donde su padre amoroso le perdona y devuelve los rasgos de su realeza. 

Análogamente, convocado al plano material por un hechicero, Morfeo quedará atrapado en el y al liberarse deberá comenzar un iniciático retorno a su reino y al poder, recuperando los objetos de poder, enfrentándose al Corintio, su lado oscuro y el de toda la Humanidad, y poco a poco ir cambiando desde el egoismo a la compasión, deshaciendo de uno en uno los "pecados" cometidos en su inmortal existencia -cuyo Karma, o Destino le va a marcar el camino inevitablemente- y de las trampas de Deseo, que son las que a todos aquí nos mantienen, rebozándonos con los cerdos de la mencionada parábola.
   

Como adaptación, la serie de Netflix resulta quasi-impecable. 

En una obra tan compleja, profunda, simbólica e interrelacionada, las posibilidades de meter la pata son realmente astronómicas, y no podemos más que -como hicimos leyendo la conclusión de Estación de Nieblas- levantarnos y aplaudir de pie a Neil Gaiman y a Allan Heinberg, cuya calidad como escritor conocemos desde su trabajo en Young Avengers y The Children Crusade -un título que no por casualidad comparte con otro spin-off de The Sandman- por el trabajo realizado, uno que sin duda debe causar envidia en cuantos autores han visto su obra trasladada a otros medios.
      

Como obra de imperfectos humanos, hay algunas cosas que se podrían haber hecho mejor.
 
Notablemente, el segundo capítulo, que adapta la visita de Morpheus a la Casa del Misterio y la de los Secretos hace una adaptación muy literal de esa escena en el cómic pero debería haber presentado mucho mejor a los dos cuentacuentos -creados por DC como versiones de los de EC Comics o Warren en sus revistas de Terror de los años 70-, su función y su tendencia a acabar el día como víctima y verdugo -establecida previamente por Alan Moore-, repitiendo recurrentemente ese primer asesinato que, en su historia, es la causa de la caída de Caín.
     

Pequeños lapsus que suponemos se resolverán cuando los personajes vuelvan a aparecer, pero que quedan sobradamente compensados por los detalles y escenas que no están en el cómic y que la serie agrega. 

Desde la muerte del cuervo Jessamy intentando salvar a su amo -que nos descubre el pecado del hijo de Burguess: intentar ser lo que equivocado padre quiere que sea- a la apariencia obviamente judía de los hermanos cuentacuentos, por otro lado muy fiel a su versión del cómic, salvo en los descartados peinados.


Aunque ellos si están presentes, la ausencia de la mayoría de personajes del Universo DC es a la vez una TRAGEDIA y un gozo. 

Tragedia por que demuestra la lamentable política empresarial de DC que de otra forma hubiese tenido en esta serie la plataforma ideal para PRESENTAR Y ASENTAR EL UNIVERSO DC. 

Como el de Marvel antes de que Kevin Feige se hiciera con los personajes de Netflix, el de DC está condenado a seguir dividido, no en dos sino en mil versiones.
        

Aunque ciertamente se fue independizando, sobre todo a partir del nacimiento del sello VERTIGO, huyendo de cortapisas que también existían en lo editorial, Sandman es una historia DEL UNIVERSO DC, uno que es principalmente sustentado por esta obra, el Swamp Thing de Moore, que emula, continúa y en cuyo microuniverso nace y se mueve, y el Starman de Robinson que de nuevo siguió el molde de unir las diferentes versiones de los personajes entonces existentes en una sola. 

Algo, por desgracia, imposible de hacer hoy en día, en donde en lugar de tres o cuatro existen dos docenas de cada personaje irremediablemente contradictorias. 


 Visto el estado del Universo DC en TV y Cine, entre lo inexistente, fracasado y lo fluctuante, no dudamos que alejarse de el ha sido la mejor decisión, pero lamentamos que los espectadores no puedan descubrir que el propio Matthew el Cuervo es Matthew Cable, personaje de Swamp Thing, que fue John Constantine -versión masculina- quien acompañó a Morpheus en su búsqueda, que era Etrigan, el Demonio quien esperaba a Sueño en el Infierno, que John Dee fue en realidad el adecuadamente llamado Doctor Destiny, un enemigo de la Justice League que ya usaba los sueños y un rubí como arma, o que Lyta Trevor y su esposo ya eran superhéroes, una de las versiones de Sandman y la mismísima hija de Wonder Woman, Fury.


Pero tomando el ejemplo de Constantine, la manera en que han resuelto esas ausencias es absolutamente loable y brillante, convirtiendo a esta historia en independiente -al fin y al cabo, es una muy vieja historia que ya existía antes de que Gaiman la versionara-. 

Igualmente sorprendido quedo ante la resolución de la Casa de Muñecas, algo que a mi me hubiese sido casi imposible de imaginar, pues es esa saga la que sirvió para explicar de Hector Hall como Sandman y su antecesor, el Sandman de Jack Kirby. 

Sin embargo, no deja de haber inconsistencias en el método: algunos personajes DC han sobrevivido, se cuela una mención a la Anti-Vida de Darkseid y Kirby, y se escoge al Pied Piper -suponemos que por el tema de rapto de niños-, enemigo de Flash como oponente de este nuevo Sandman que esta vez encarna el propio Jed. 
      

Dada la perfección de todo el resto, nos hubiese gustado que el esfuerzo por rescatar conceptos hubiese sido total o incluso, ampliado. 

La Realidad Compartida siempre suma, nunca resta. 

Otro ejemplo que a mi me ha indignado especialmente es la sustitución de Las Tres Brujas, la particular versión de Alex Toth de la triada profética por una versión más genérica. 

Se han perdido muchos guiños y sus adorables personalidades y looks y diría que además una reveladora frase en la que le profetizan/amenazan con "it will be the death of you".


Si bien esas ausencias empobrecen la historia para los fans del cómic -que recomendamos leer Y RELEER-, otros cambios han sido totalmente positivos. 

Por ejemplo, el de la diversidad racial: Convirtiendo en negras a la novia de Constatine o la propia Rose Walker de repente ellas también son figura de la prisionera Nada, el particular "pecado original" de Morpheus, que como saben ya los lectores protagonizará una futura temporada.


Gwendoline Christie, a pesar de su apellido, esta tremenda como Lucifer, una interpretación superlativa. Su participación directa en el espectacular y épico duelo por el Yelmo justifica mucho mejor las posteriores acciones que tomará contra Morpheus, que la ha humillado de la peor manera posible. 

Sueño demuestra que la ESPERANZA es INVENCIBLE y, aún más, que eso que llamamos BIEN, es condición necesaria de la carencia del mismo, que llamamos MAL. El Infierno no sería tal si no existiese un Cielo con el que soñar. 

Morpheus le recuerda así lo futíl de su rebelión y caída.
       

Las sentencias de Gaiman en Sandman son algo para disfrutar, atesorar y meditar. Lo digo yo que, viendo la serie, tras 30 años de conocer y estudiar el cómic, aún me sorprendo con ellas. 

 Por cierto que no he visto aún nadie que hable de los aspectos controvertidos que la adaptación ha CENSURADO. 

No está ni se habla de la VIOLACIÓN de Deseo a Unity Kindcay, no se menciona que lo que hizo la novia de Constantine con la arena mágica fue ESNIFARLA como una droga, no se especifica que las víctimas favoritas de El Corintio son EFEBOS, de ahí su interés en Jed y el peligro que este corre, etc... 

Otra misteriosa desaparición es la escena donde Constantine es perseguido todo el día por canciones sobre Sandman y los sueños, una oportuna sincronicidad en la que "algo le quiere decir alguien" que le anuncia la inminente llegada del Oneiromante. ¿Cuestión de derechos de las letras...?
        

Signo ominoso de los tiempos, mucho más grave que los cambios raciales, es algo que yo particularmente comprendo, pues la libertades de que Gaiman disfrutó en los noventa a la hora de tratar temas adultos con un cierto regodeo en el gore y los temas sexuales fueron en parte los culpables de que yo en su día abandonase la serie a la altura de Casa de las Muñecas, creyendo erróneamente que ese era un título "VERTIGO" más -sello en el que se hizo uso y abuso de esos y otros aspectos, sin alcanzar la perfección de la obra de Gaiman-, e ignorando que, a penas en la siguiente saga, los temas Mitológicos y Fantásticos saldrían a la palestra y se mantendrían allí hasta el final. 

 Afortunadamente, aconsejado por amigos, pronto volví a su lectura y, al reconocer en la marcha de los habitantes de Faëry temas comunes con mi adorado Tolkien, permanecí hasta el final, comenzando a seguir la serie americana en el nº 50, Ramadan.
     

El propio Gaiman ha reconocido en esta interesante entrevista con G.R.R. MARTIN, que el episodio del Dinner ha sido casi completamente rescrito. Y ha sido para mejor. 

El nuevo enfoque de John Dee, un niño al que han mentido y mantenido en una eterna infancia trata el apasionante tema de los aspectos más oscuros de nosotros que ocultamos a los demás, y como tanto malas palabras como cómplices silencios bastan para crear buena parte del mal en el mundo. 

Los temas espirituales, así como su manifestación psicológica permanecen aún más claros y distintos en la obra, lo cual justifica sobradamente la adaptación.


Somos los que somos por nuestra relación con los demás, diferentes aspectos de nuestra personalidad emergen según con quien tratemos. 

 Y no se puede comprender a Morpheus si no se le ve como el hermano pequeño de Muerte.

 Kirby Howell-Baptiste es otra de las actrices que salva con honores el papel encomendado, a pesar del cambio racial. Algo complejo, por que ella representa el ANIMA de Sandman, y como tal debería ser también pálida. 

Pero como sabemos, la primera manifestación mortal de Morpheus fue cuando la humanidad despertó en Africa. Por lo tanto, siguen siendo del mismo color.


En el episodio dedicado a Hob Gadling se trata un tema fundamental del cómic: el para qué de la vida, sus placeres y sus dolores, y parece que en conjunto merece la pena. 

Lo que cambia con el tiempo y lo que no cambia para nada. 

Tom Studrrige interpreta maravillosamente a una versión más hierática, fría y orgullosa de su personaje, que como sabemos parece salido de las viñetas desde el primer capítulo. 

Sandman comienza a cambiar y a interesarse por algo diferente a si mismo y su reino.


Quizás el episodio más fielmente adaptado, revela el cuidado y detalle que han puesto los creadores al trasladar la historia a la pantalla. 

Es normal que mantengan todos y cada uno de los detalles, pues en este caso, cuentan. 

¡Y no teman, Lady Johanna Constantine volverá!
        

La verdad que no esperaba que, tras el episodio 6 -que aúna dos números diferentes el cómic- los productores se atreviesen con Casa de Muñecas. 

Pero parece una excelente elección, pues pudiera haber ocurrido que comenzar con ella la segunda temporada resultase a algunos espectadores tan distinta de la primera que acabasen por perder el interés.
     

Es muy interesante ver como han perfilado el papel de Rose, que toma un rol mucho más activo hasta alzarse como sustituta y competidora de Morpheus. 

Igualmente El Corintio aumenta con mucho su protagonismo, tanto en esta saga como en la anterior, algo también adecuado y que ayuda a comprender su naturaleza y sus inadecuadas motivaciones.


Y momentos como las actuaciones de Hal Carter son pequeñas joyitas que sin duda al verdadero fan de Sandman le resultarán todo un disfrute poder ver en imagen real. 

Todos los personajes de la Casa, microcosmos del mundo, se tornan tridimensionales en la serie y de muchos de ellos no hemos visto la última aparición, aún más si, como sospecho, el argumento acabará variando en algo según avance la serie.


Es muy curioso ver como este Corintio aparece mucho más sexy, simpático y hasta nos permite identificarmos con el. 

El que sea el quien rescate a Jed nos hace reflexionar de nuevo sobre el papel del Mal en el mundo, en nuestras propias vidas, necesario para que de el salgan bienes aún mayores. Esa es la Teodicea de Gaiman. 

Cuando se encuentra con su Creador, este admite que la culpa es realmente suya, que lo creó defectuoso, respondiendo en el tiempo a la famosa cita en que la Criatura de Mary Shelley espetaba al Doctor: "¿Por qué, pudiendo crear un ángel, creaste a un monstruo?"
     

Morpheus no solo redime a su criatura sino que disuelve los males que ha causado, ninguneándolos como algo temporal y miope. 

Aún los mayores horrores humanos son nimiedades al lado de la Esperanza y la Eternidad. 

Son comprensibles y perdonables, lo que no quiere decir que no traigan consecuencias a sus perpetradores. Justicia sin castigo eterno y sin venganza.
      

Así vemos a Sandman corrigiendo sus creaciones como el mismo se ha corregido, e inaugurando una nueva era. 

¡Ah, pero el optimismo no ha de durar, ya anunció John Dee lo que ocurre con las historias si las dejas continuar...!
        

Mason A. Park es otro de los hallazgos de la serie, poniendo una muy necesaria y sensual carne a Deseo. 

Para quienes se han quedado con ganas de saber más de el y el resto de la familia, podemos anunciar que pronto se reunirán para una cena que resultará "movidita" aún cuando no asista ningún cuñado.
    

Y hasta aquí mis reflexiones, a vuela pluma. 

 Confío en que el éxito de la serie me permita al fin publicar en papel mis anotaciones al cómic, aunque preveo ya que la serie va a necesitar otras tantas.
     

Estamos entusiasmados con la producción y con el hecho de que esta esté teniendo ya un éxito mundial que permita a millones de personas conocer -recordar- esta crucial historia. 

Un hecho crucial en nuestros días, pues escuchamos en cada noticiero que los discípulos del Corintio andan sueltos y hasta haciendo "convenciones".

 

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