Tras Crisis y Legends, Millenium es quizás el primer paso en falso entre los eventos DC, convertidos ya en moda, en tradición anual y en truco comercial para extender por todas las series de la línea.
En esta ocasión la trama partía de la serie Green Lantern Corps, con la reaparición de los Guardianes, que habían disuelto los Corps en el nº 200 de la serie, justo tras Crisis.
Unos cuantos Corps se habían asentado en la Tierra y ahora se revelaba la razón: un grupo de humanos eran los Elegidos para dar el siguiente paso en la Evolución.
A eso se sumaba que los enemigos de los Guardianes, los Manhunters, infiltrados en la Tierra a través de una sociedad secreta, habían conseguido que cada superhéroe tuviese un "agente Manhunter" humano tras sus pasos, y la gracia del invento era descubrir quien era el Manhunter de cada serie.
Idea bastante forzada, claro, por que no se habían dado pistas de semejantes revelaciones hasta el momento.
Englehart, creador delos Manhunters, fue el encargado de tramarlo todo. Y a nivel argumental no es que quedase mal, pero la repetitiva estructura de cada uno de los números dejó mucho que desear.
A eso se une que Staton, con un inapropiado entintado de Gibson, no estaba claro a la altura de los Pérez y Byrne anteriores.
La inmensa mayoría de los cruces con Millennium son por lo tanto artificiales y no añaden nada a la trama principal.
El Guardián y la Zamaron, presentados aqui por primera vez como pareja, aparecen en la tierra para reclutar a los Elegidos e instruirlos. La verborrea pseudo-mística setentera de Englehart será especialmente insoportable.
Entre los elegidos destacaban Tom Kalmaku, el amigo de Hal Jordan, o el Hombre Florónico, que pasaba ahora de villano a héroe.
Otros resultaban ser malvados y tramar en contra del resto de Elegidos.
Mientras tanto, los héroes se encargaban de luchar contra las simplonas tramas de los Manhunters, a base de mamporros.
Finalmente, los Oanos daban la vida al transmitir su energía y dotar a los Elegidos de poderes, convirtiéndolos en los Nuevos Guardianes.
Quizás la parte más interesante de todo el invento sean los dos números dedicados a revelar los orígenes de los Guardianes.
Así como el que unía en una sola narrativa las divergentes versiones de los "Manhunters" que DC había tenido.
Harbinger, el personaje de Crisis, se uniría al grupo sin tener mucho o nada que ver con ellos, quizás por legitimarlos como fruto de ese evento arquetípico.
Los mismos autores se encargaron de las aventuras del grupo, doce números en donde Englehart se esforzaba por ser moderno aunque ya en aquellos años noventa quedaba absolutamente desfasado.
En la conclusión de la serie se revelaría que los verdaderos "Elegidos" no eran los superhéroes del grupo sino unos mutantes mu feos.
Como anécdota, si repasáis la edición española del primer número de esta serie, podéis leer una carta de un servidor poniendo a caldo la miniserie, una de las primeras ocasiones en las que mis opiniones comenzaron a divergir de la mayoría, y que demuestra la desilusión que supuso este evento para los fans de DC del momento.