Tras Zero Hour teníamos un Universo DC recomenzado de nuevo, y en el que la principal característica era una "vuelta a las esencias" provocada por la guía editorial del editor Bryan Agustin (Flash) y el ex-editor y ahora guionista Mark Waid.
DC, perdido el impulso de "huída hacia delante" de las Crisis, comenzó a ser reconstruída y a recuperar parte de su riquísimo legado, su modo de contar las historias y la misma estructura de su universo.
Agustyn y Waid fueron los arquitectos del siguiente evento, derivado precisamente de su trabajo en Flash, un título que representaba el retorno a una moderna "Silver Age".
El Universo DC quizás había renacido, pero el 98% de sus villanos seguían siendo ladrones de banco disfrazados de azafata de vuelo. Eso tenía que cambiar.
Inspirados por el evento Marvel "Actos de Venganza", que había aunado a los mayores villanos Marvel y había enviado a los villanos menores a enfrentarse con superhéroes que no les eran habituales -por cosa del factor sorpresa- DC reunía también a sus luminarias, una "Injustice League" cuando la JLA aún no se había re-formado propiamente de nuevo (el propio Porter, encargado de este evento, pasaría a dibujarla).
Eventos recientes de DC como el "Mes de los Villanos" y sus varios antecendentes tienen su origen precisamente en este cross-over.
La manera de REBOOTEAR a los villanos y modernizarlos todos a una fue mediante Neron, el nuevo demonio rey del Infierno (recordemos que a estas alturas Gaiman y su Lucifer se habían separado prácticamente del Universo DC para formar el sub-mundo de Vertigo).
Dicen los exegetas que la cifra 666 del Apocalisis se refiere al Emperador Nerón, de ahí que se eligiese este nombre para el nuevo demonio.
Neron ofrecía un pacto infernal a todos los villanos DC. Su alma a cambio de nuevos poderes y diseños de uniforme "cool". Simple pero eficaz.
Una serie de especiales más que irregulares complementaban el evento, haciendo que la amenaza alcanzase todos los rincones del Universo DC.
Por otro lado, los cruces con las series regulares dependieron de cada guionista y editor, que escogieron un nuevo villano, normalmente no relacionado con el protagonista, para presentarlo bajo unos nuevos y más amenazadores apariencia y poderes.
Tenemos que destacar el trabajo que James Robinson, pilar de este nuevo Universo DC, hizo con el Doctor Phosphorus, un olvidado villano de Batman que de repente se convirtió en némesis de Ted Knight, el Starman original.
Robinson incluso llegó a usar a Neron retoractivamente para darnos más de una sorpresa en el climax de su serie.
Demostrando de nuevo que POR MUY EDITORIALMENTE GUIADO QUE ESTÉ UN EVENTO, EL TALENTO PERSONAL BRILLA POR ENCIMA (cuando se tiene).
Otra notable aventura posterior de este demonio fue el uso que John Byrne hizo de él en Wonder Woman, a quien acabaría "matando".
Neron y su reinado acabarían cuando Dan Didio lo borrase del mapa solo por ser una creación de Mark Waid, pero esa es una historia para otra ocasión...
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sábado, 16 de noviembre de 2013
lunes, 5 de diciembre de 2011
LA HISTORIA DE LA JSA POST-CRISIS (6)
Con ocasión de estos artículos he releído esta primera serie regular del grupo y la verdad es que mi memoria no le hacía justicia.
El impulso de la misma fue Brian Agustyn, quizás el último editor merecedor de ese nombre en DC.
Agustyn fue el artífice de su mucho más conocida etapa de Flash, con Mark Waid, y sería Ruben Díaz, su asistente, quien culminaría el retorno de los "Big Seven" a la JLA de Morrison.
Ambos movimientos, junto a Kingdom Come, fueron fundamentales a la hora de abandonar el "grim and gritty" de los noventa y restaurar el tono original de los héroes de la Silver Age. Y esta serie, por desgracia fustrada, fue "compañera" de Flash en ese intento de restauración, aunque la falta de ventas o los avatares editoriales acabasen con ella.
Los guiones de Len Strazewski se centraron fundamentalmente en la caracterización de los personajes, algo en lo que nadie había reparado en los últimos treinta años, y algo que Geoff Johns obviaría en los años venideros.
Los personajes regresaban para encontrarse en un mundo en que, en más de un sentido, ya no tenían lugar. Planteándose retirarse, al final las circunstancias los irían estableciendo como un grupo de amigos cuya experiencia era realmente un grado.
El tono de la aventura era, por lo tanto, clásico, y el dibujo de Parobeck (que ya había realizado El Diablo y The Fly) contribuía a ello, antes de que este estilo más cartoon se popularizase con la línea de adaptación de los dibujos animados, que sería por desgracia el último trabajo de Mike, que falleció poco después.
Por lo tanto, aunque con suerte desigual, esta etapa de la JSA es totalmente análoga a la de Flash, y visto así, Parobeck es compañero de Wieringo, tanto en estilo su estilo como, irónicamente, su temprana muerte.
De hecho Flash intervendría en su primera aventura, contra el clásico Ultrahumanoide y sus nuevos experimentos genéticos.
También reaparecerían primero Johnny Quick, transformado en gurú de dietas sanas y teorías New Age, y luego su hija Jesse, que se popularizaría luego en la serie de Flash tras la cancelación de esta. Jesse suponía una nueva generación que había crecido admirando a sus "tíos".
La segunda aventura los llevaría a Badneshia, el país de donde venía el Thunderbolt de Johnny Thunder, ahora bajo el control de un enigmático St. Germaine.
También aparecerían durante esta época en la serie de la JLE.
Lejos de resultar redundantes, los héroes pronto exhibían su aura de ser los originales, como en un enfrentamiento entre Alan Scott y Guy Gadner, en el que el segundo quedaba ridiculizado, como debe ser.
El retorno del hechicero Kulak sería la última batalla del grupo.
Como decimos, los personajes por fin adquidieron su propia fisonomía y caracterización, y especialmente atractivo era el juego entre Ted Grant y Al Pratt, discutiendo como un viejo matrimonio.
No obstante la serie no pasó del nº 10. La ausencia de pesos pesados como Spectre o Doctor Fate quizás contribuyó a la imagen del grupo como vejetes sin poderes, mientras que los continuos problemas de continuidad con Hawkman -y sus malas ventas- sentenciaron el destino de Carter y Shiera Hall.
Pero sin duda hay que reivindicar el trabajo de sus autores, editor, guionista y dibujante que simplemente no fue apreciado como se debe en su momento.
El impulso de la misma fue Brian Agustyn, quizás el último editor merecedor de ese nombre en DC.
Agustyn fue el artífice de su mucho más conocida etapa de Flash, con Mark Waid, y sería Ruben Díaz, su asistente, quien culminaría el retorno de los "Big Seven" a la JLA de Morrison.
Ambos movimientos, junto a Kingdom Come, fueron fundamentales a la hora de abandonar el "grim and gritty" de los noventa y restaurar el tono original de los héroes de la Silver Age. Y esta serie, por desgracia fustrada, fue "compañera" de Flash en ese intento de restauración, aunque la falta de ventas o los avatares editoriales acabasen con ella.
Los guiones de Len Strazewski se centraron fundamentalmente en la caracterización de los personajes, algo en lo que nadie había reparado en los últimos treinta años, y algo que Geoff Johns obviaría en los años venideros.
Los personajes regresaban para encontrarse en un mundo en que, en más de un sentido, ya no tenían lugar. Planteándose retirarse, al final las circunstancias los irían estableciendo como un grupo de amigos cuya experiencia era realmente un grado.
El tono de la aventura era, por lo tanto, clásico, y el dibujo de Parobeck (que ya había realizado El Diablo y The Fly) contribuía a ello, antes de que este estilo más cartoon se popularizase con la línea de adaptación de los dibujos animados, que sería por desgracia el último trabajo de Mike, que falleció poco después.
Por lo tanto, aunque con suerte desigual, esta etapa de la JSA es totalmente análoga a la de Flash, y visto así, Parobeck es compañero de Wieringo, tanto en estilo su estilo como, irónicamente, su temprana muerte.
De hecho Flash intervendría en su primera aventura, contra el clásico Ultrahumanoide y sus nuevos experimentos genéticos.
También reaparecerían primero Johnny Quick, transformado en gurú de dietas sanas y teorías New Age, y luego su hija Jesse, que se popularizaría luego en la serie de Flash tras la cancelación de esta. Jesse suponía una nueva generación que había crecido admirando a sus "tíos".
La segunda aventura los llevaría a Badneshia, el país de donde venía el Thunderbolt de Johnny Thunder, ahora bajo el control de un enigmático St. Germaine.
También aparecerían durante esta época en la serie de la JLE.
Lejos de resultar redundantes, los héroes pronto exhibían su aura de ser los originales, como en un enfrentamiento entre Alan Scott y Guy Gadner, en el que el segundo quedaba ridiculizado, como debe ser.
El retorno del hechicero Kulak sería la última batalla del grupo.
Como decimos, los personajes por fin adquidieron su propia fisonomía y caracterización, y especialmente atractivo era el juego entre Ted Grant y Al Pratt, discutiendo como un viejo matrimonio.
No obstante la serie no pasó del nº 10. La ausencia de pesos pesados como Spectre o Doctor Fate quizás contribuyó a la imagen del grupo como vejetes sin poderes, mientras que los continuos problemas de continuidad con Hawkman -y sus malas ventas- sentenciaron el destino de Carter y Shiera Hall.
Pero sin duda hay que reivindicar el trabajo de sus autores, editor, guionista y dibujante que simplemente no fue apreciado como se debe en su momento.
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