¿QUIÉN MATÓ AL SULTÁN DE LA VELOCIDAD...?
Esa pregunta, que bien podría haber sido escrita por Fox y Schwartz, desarrollando una historia como lo hacían a partir de una portada enigmática, ha tenido para mi una paradójica respuesta.
No es el Anti-Monitor, ni la Antimateria, ni Wolfman, ni las malas ventas...
Siempre me preguntan que por qué leo cómics de superhéroes "malos" cuando podría inventir tiempo y dinero en otra cosa.
Difícil me resulta sacar una lección más práctica, actual, reveladora y pertinente que la que me ha instruido la lectura de la etapa final de la serie pre-Crisis de Flash.
Y es que ya quisieran los cerebros de DC asimilar los errores de su pasado de manera tan eficaz.
En realidad, al personaje le dio un toque de muerte los primeros síntomas del "grim and gritty" que llenaron la historia.
Fue Gwen Stacy -su muerte- la que cambió las cosas para mal en los impolutos y modélicos personajes DC. Si los personajes Marvel se casaban, envejecían, lloraban, sufrían y morían, estos no podían ser menos.
Aunque Superman se lleva la palma en lo de "Boy Scout", en realidad el título le viene como su anillo al dedo a Barry Allen. El día que decidieron convertirlo en VIUDO, el día que el Prof. Zoom mató a SU ESPOSA Iris Allen, Flash dejó de ser Flash, y "The Wonder Years" se convirtieron en "Dallas".
Con Iris muerta el personaje que mejor encarna el "SENSE OF WONDER" DC, llevaba un permanente toque de luto sobre su colorido traje, y no levantaría cabeza. La serie siguió años, pero el personaje había perdido toda razón de ser.
Cuatro años después, en el nº 323, el Prof. Zoom regresaría para matar a la nueva prometida de Barry en el día de su segunda boda. Al intentar evitarlo, en la veloz pelea, Flash mataba a Zoom partiéndole el cuello.
A partir de ahí se desarrollaba una trama de puro culebrón en la que Flash arrestado, procesado y finalmente juzgado por homicidio. Una aventura que se alargó hasta el final de la serie en el 350, 27 números después. Para que luego digan que Bendis inventó la narración descomprimida.
Merece sin duda leerse y estudiarse una etapa tan larga y completa, con presencia de los grandes villanos, aliados y secundarios de la serie. Aunque el juicio "sólo" dura 10 números, Cary Bates se las arregló para dar un final digno y feliz al personaje, basado en las premisas establecidas en la serie, a pesar de que obviamente se alargó la aventura para concluirla al mismo tiempo que comenzaba Crisis, donde ya el destino del personaje se había sellado editorialmente.
Pero ya digo que no fueron Jenette Khan ni Wolfman los "verdugos", sino que ellos consiguieron el milagro de convertir a un personaje ya obsoleto en una leyenda.
A BARRY ALLEN, EN REALIDAD, LO MATÓ CARMINE INFANTINO.
¿Qué paradoja, no...? Que el mismo que te da la vida y te lleva al estrellato, el que te hace formar parte indeleble de la historia de los superhéroes, sea quien te convierta en una reliquia pasada de moda al que solo se le puede sacrificar para que deje de sufrir como un caballo cojo.
No vamos a discutir el talento de Carmine y su papel crucial tanto como artista o como editor. Pero en los '80, cuando los fans ya alucinábamos con los Titans de Pérez (en cuyas filas militaba Kid Flash) intentar venderle un cómic de un Infantino de limitado talento artístico y un estilo absolutamente personal y pasado de moda, era misión imposible. Era un suicidio.
Pero no se puso ningún remedio. Infantino, asegurándose un retiro de oro, aunque luego demandase a DC intentando sacar más, hizo valer su italiano apellido y su peso en la editorial y se mantuvo en la serie de su criatura hasta que no hubo Dios que la comprara, siguió dibujándolo 30 años después de su apogeo.
Por eso murió Flash, por tener un dibujante invendible durante años.
Y la historia se repite amigos, los trabajos, antes y después del Reboot, se siguen repartiendo por el mismo criterio. Y los mismos dinosaurios artísticos se pasean por DC -y Marvel- y se lo llevan calentito. Aunque ahora no es solo el retornado Barry Allen, sino toda la industria, la que se va a pique.
No nos rasguemos luego las vestiduras mientras Giffen, Liefeld, Jurgens y compañía "cojen el dinero y corren". Tenemos a los zorros a cargo del gallinero.
Me permitís un aparte que no puedo obviar:
La gente montó en cólera por el "Mephistazo", que Peter Parker perdiese a su esposa MJ por que soltero vendía más.
Ahora la historia se repite, pero con un nada sutil cambio:
Era Mephisto, el mismísimo Maligno, quien borraba -muy sutilmente, chapeau Mr. Quesada- el día de la boda con sus "asechansas".
Ahora, el matrimonio de Barry Allen desaparece también.
La diferencia es que no lo ha borrado Nerón,ni Satanus, ni Blaze. Ni el elegante Lucifer de "Sandman".
¡¡¡LO HA BORRADO ÉL MISMO EN FLASHPOINT!!!
El tío, tras cargarse dos líneas temporales, borra su propio matrimonio y ni siquiera se entera.
Y lo peor, es que esta vez no está Stephen Wacker para calmar a las masas con la mejor etapa de Spidey en eras.
Lo peor, es que a quien rayos le importa el estado civil de Barry SI TODOS COMPRAMOS LA SERIE POR LOS DIBUJOS DE MANAPUL.
Sin sacar siquiera el tema del pobre Wally, yo creo que Barry Allen estaba mucho mejor muerto y mitificado como SALVADOR DEL MULTIVERSO que vivo y convertido en "ARMA DE INSULTAR INTELIGENCIAS MASIVA" de los editores DC.