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lunes, 8 de enero de 2024

EL SECRETO DEL MAGO: EL ABRACADABRA DE LUIS ALBERTO DE CUENCA

Desde nuestra condición de legos en Poesía -¡en tantas cosas, en casi todo lo que no sea Tolkien & Superhéroes!- no es que nos faltase admiración ni capacidad de disfrute del repetidamente premiado trabajo en este campo de Luis Alberto de Cuenca. 


Pero desde que el Destino juguetón quiso que su soneto a Paco Arellano acudiese a nuestro rescate -como tantos otros, pero este con simbolismo y rima-  como el protagonista lo había hecho con el poeta en un momento de necesidad, a este amante de Caliope y a sus palabras le tenemos un temor reverencial, pues aquel que escribe para uno de tal manera que lo hace para todos en todo momento, está tocado por los Dioses. 

A el lo rescató "Bogart", a nosotros, Rick.


Arranca el breve pero variado último poemario de nuestro amigo con una visión de Madrid como ciudad fantástica. 

Así la vivimos los que habitamos en ella, en ocasiones atrapados como en círculo dantesco, en otras avistando en los atardeceres de Debod el Oeste Imperecedero. 

Unos días la siniestra Mujer de Negro de Alarcón nos persigue Montera arriba, Montera abajo. En otros, Max Estrella y Rosso de Luna nos susurran en el Ateneo secretos arrancados a los Gnomos. 

Así, en el carro de caballos del Marqués de Leguineche, aguardamos cual Luis José la hora de que nos reciban en Palacio. ¡Con planes para el Mundial, la Champions League y hasta las Olimpiadas madrileñas!
      

El poema que da título al librito es un elogio a los ilusionistas, prestidigitadores y magos de salón.
 
Cuenta Ramón Mayrata que fueron los primeros shamanes los que añadieron unos "pases mágicos" para acentuar con ellos sus remedios y, dando lugar a la creencia en la magia, dejar que fuese el alma la que curase al cuerpo donde el emplasto no llegaba. 

Las palabras de Luis Alberto son igualmente mágicas. Nuestro Mandrake madrileño, con cabalísticas fórmulas, levanta por un instante el pesado velo de la Materia para que tras ella, entre brillantina y música de Berliotz, trasluzca otra realidad. La Realidad.


Siguiendo el camino plateado del reflejo de la Luna sobre aguas Mediterráneas, el poeta pondera desde un yate sobre la que cantase Shakespeare, voluble y traicionera, en Romeo & Julieta. 

 ¡Y lo es, a fe mía! Tanto que, harto de esperar en el Balcón a un nuevo Píramo al que el León -o la diosa Manía- parecen haber devorado, me abstengo de comentar el resto de poemas amorosos, que no faltan, pues ese tema, que no es Tolkien ni Superhéroes, al menos en su mitad, lo ignoro.
     

Poemario de madurez, forman parte de el aquellos dedicados a los amigos que se han ido, y con ellos las experiencias compartidas y la posibilidad de revivirlas o juntos recordarlas. 

¡Y que bonito es que el poeta, que insiste en vivir "Sin Miedo y sin Esperanza", al menos evoque la Eternidad para sus amigos, contemple la posibilidad de que exista -de forma muy distinta a la que nos enseñaron- y hasta tímidamente, claro, la desee, no solo para sus palabras -que ya la tienen- sino para el que las conjuró.
      

Le recordamos a nuestro amable prologuista que afirma el Morfeo de Gaiman que es el Sueño del Cielo -o su recuerdo- lo único que puede dar sentido al infierno que atravesamos, y que manteniendo aún un atisbo de Esperanza en una línea de un poema de los muchos que acumula, hasta Lucifer caerá derrotado ante ella. 

Podemos puies esperar la llegada de su pálida y jovial hermana Psicopompa con alegría y seguridad de que la aventura continúa.
.

Siendo otra obra de Luis Alberto, no faltan tampoco ni las referencias frikis ni la sección dedicada a los clásicos. 

 Así concluimos: Nuevos Vesubios sacuden el Mundo, nuestro Mundo. 

Y mientras, impetérritos, aquí dejamos este "grafitti" en la Cibeles, como el mencionado de los Colosos de Memnon. 

"Existe Eternidad por que existe Sentido. El Caos no puede escribir poemas -aún sin métrica, ni tan malos como los de las IA-, pero sobre todo, no puede leerlos."

miércoles, 16 de diciembre de 2020

LA RAMA DE ORO, POR LUIS ALBERTO DE CUENCA: EL MAPA DE LA BIBLIOTECA DE BABEL

Hacer una reseña sobre un libro de reseñas implica ya un juego metaficcional que a buen seguro sería del gusto del autor favorito de nuestro admirado amigo, el maestro Borges. 

Y de autores y lecturas favoritos va la cosa: Se trata de la recopilación de las columnas que, bajo el nombre de su libro de cabecera, el de Sir James Frazer, Luis Alberto ha ido escribiendo para la REVISTA LEER, precisamente el lugar donde tuve el gusto de conocerlo en persona, gracias a los conciliábulos otrora organizados por Maica Rivera.
Al hilo de las novedades que le van llegando, nuestro bibliófago va comentando tanto estos como algunas de las joyitas de su librería personal.

Y de los muchos que recibe, por emular a Frazer, en esta ocasión se centra en aquellos que conforman los grandes ciclos míticos, literarios, legendarios y de cuentos de muchas grandes civilizaciones y culturas.
   

No solo literatura, también grandes ensayos u obras de consulta que ayudan a realizar una lectura completa y correcta de todos esos materiales, lo cual, como venimos comprobando, es una tarea más ardua y compleja que abrir cualquier libro y ponerse a leer "la letra muerta".  

Con el valor añadido por la experiencia editorial y lectora y los premiados conocimientos filológicos que le permiten recomendar las mejores ediciones de cada texto y, de paso, ponernos los dientes largos con algunas de las joyitas que atesora en una inmensa biblioteca, una que hemos tenido el honor de visitar -¡que no de saquear obedeciendo a nuestros más básicos impulsos!


Así que, lo que el lector aficionado a esas literaturas fundacionales y a sus epígonos en la literatura fantástica tiene entre manos es una magnífica compilación de textos con años y años de posibles lecturas, todas fundamentales y de calidad más que probada.
    

Egipto, el Santo Grial, Shakespeare, Perrault, Piratas, Rip Van Winkle, Tolkien, Lovecraft, Goethe, las Eddas, el Mahabarata, etc, etc, etc... 

Como suele ocurrir, cuando creemos que ya tenemos controlados los títulos favoritos de Luis Alberto, nos sorprende con una nueva docena... y otra, y otra.
   

Y en eso, básicamente, se resume nuestra existencia, en intentar digerir cuantas recomendaciones de lectura nos hace, a sabiendas de que tenemos menos posibilidades de alcanzarlo que Aquiles a la Tortuga, por mucho que la Tortuga, como la Liebre de la fábula, se ponga a echarse la siesta. 

Pero lo importante, claro, es seguir las huellas literarias de los que nos han prececido en la Biblioteca de Babel, y cual Fray Guillermo, han confeccionado aunque sea el más básico de los mapas. 

De la mano de Luis Alberto estamos tan seguros como Eneas siguiendo a la Sibila a las profundidades del Orco.

 Aqui lo dejamos, que tenemos lectura pendiente (para varias vidas...).