jueves, 20 de octubre de 2022

SIMPOSIOS Y BANQUETES GRIEGOS, POR CARLOS G. GUAL: DIÁLOGOS REGADOS POR EL VINO

Una de las muchas señales del Fin del Mundo, al menos el civilizado, es que hemos perdido por completo la capacidad de dialogar, si alguna vez la tuvimos. 

Una educación deficiente -sin esos clubs de debates que vemos en las teleseries americanas- y ese "error histórico" llamado Internet ha anulado la posibilidad real de mantener una conversación que sirva para enriquecerse y llegar a alguna conclusión.
     

Y en el mundo post-pandemia las reuniones necesarias para hacer eso presencialemente se han vuelto escasas, por no entrar en que la inmensa mayoría de la población ya residimos en pequeños habitáculos sin comedor, ni biblioteca ni recibidor siquiera. 

 Podríamos reunirnos, como los griegos, en la cama, tumbados en cojines, lo cual sin duda invitaría, bebidas o no, a saltar la parte del diálogo y apresurar la bacanal final.


Carlos García Gual, decidido a dar al público no lo que quiere sino lo que necesita, nos retrotrae a los banquetes griegos y romanos y, más allá, a los simposios que los coronaban: el momento en que filósofos, sofistas, poetas, artistas, médicos y demás intelectuales, bajo los tenues -o no tan tenues- efectos del vino, cuya crátera presidía la sala, debatían de lo divino y de lo humano, compartiendo su sabiduría y también acabando en trifulcas, costumbre que a diferencia del diálogo sigue perfectamente conservada en las reuniones de nuestro presente, particularmente, en fin de semana.
   

Tras una introducción a la naturaleza, invitados y normas de estas reuniones, García Gual recopila los que se han conservado en la literatura clásica, analizando en detalle los presentes en cada cual, los temas de discusión y demás anécdotas que crecen en abundancia según nos alejamos del inaugural, el de Platón en el que se debaten las diferentes clases de Amor, alzándose hasta aquel divino.
   

Destacamos la satira que de estos eventos hace Luciano de Samosata en donde ya las borracheras y los comentarios subidos de tono toman el lugar de tan altas reflexiones y dos de los invitados acaban a puñetazos por una ración de gallina.
   

Complementan el volumen algunos banquetes romanos que, fieles a su fama, tienen protagonistas y desarrollos no menos pintorescos, aunque no faltan las aproximaciones enciclopédicas que, siguiendo a Platón, examinan las más variopintas cuestiones bajo el pretexto de dichos escenarios.

Incluida una impagable lista de "hijos de hetera (prostituta)" que llegaron a famosos.
     

Como colofón que mejor que  una recopilación de diversos poemas dedicados al vino y a estas ocasiones para degustarlo y debatir bajo sus efluvios.

Un libro, en definitiva, para disfrutar junto a una copita de vino, brindando por Dionisos y a ser posible, en buena compañía.

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