martes, 5 de julio de 2016

MONEY MONSTER

Me encantan las películas que me enseñan algo más de cómo funciona EN REALIDAD el mundo. Aunque normalmente son las más duras de ver.

Sobre todo por que en España hemos sufrido fenómenos como los timos de las Preferentes y demás desfalcos bancarios de toda clase y color.


Si tu has sido víctima de uno, mejor no veas esta película, no vaya a darte malas ideas. O quizás si debas verla, para que estas se te quiten de la cabeza...

George Clooney es un broker de bolsa televisivo que aconseja a sus televidentes donde invertir a ritmo de Hip-Hop.

Como tal, vive una vida vacía y superficial, donde solo lo que gana y su popularidad lo mantienen en marcha.


Julia Roberts es la directora de su programa, que hace lo que puede por sobrellevar a la "fulgurante estrella", mientras vive la monótona y mediocre vida de cualquier currante neoyorquino.

Las vidas de los dos van a cambiar cuando en medio de un programa EN DIRECTO se cuele un chaval que, arruinado por una inversión sugerida por Clooney, vaya allí buscando respuestas CON UNA PISTOLA Y UN CHALECO EXPLOSIVO.


Lo que sigue es un MAGISTRAL TRABAJO, de los guionistas, de la directora, Jodie Foster, y de los tres actores, los dos veteranos junto a Jack O'Connell.

Todos nos mantienen en vilo y nos mantienen emocionados.


Sintiendo de la rabia de los ¿millones? de estafados en todo el mundo.

Sintiendo lo vacuo de las vidas de los voceros de los poderosos, como Clooney.

Sintiendo la angustia de los inocentes que se ven atrapados en situaciones similares.


Y, aún así, se trata de una  ficción. Allí consiguen, claro, algunas de las respuestas a cómo ocurrió el timo.

Pero de sobra sabemos que esto muy pocas veces ocurre, aun cuando se amenaza con pistolas y bombas.

En la realidad no hay reporteros independientes que investigan y emitan la verdad EN DIRECTO. En la realidad la Televisión pertenece a una corporación que seguro tiene tanto o más que tapar que la empresa a la que denuncia.

Y nunca nos enteramos de la Misa, la Mitad...


Pero ese es el inmenso valor de la película: El mostrarnos que nunca es tarde para corregir los propios errores.

Nunca, salvo cuando ya lo es...