Pero de todos los que he conocido, Buscema, además de simpático hasta la carcajada -con su imitación de cierto personaje español- fue un hombre sencillo, aproximable, profesional y que no valoraba su trabajo en los cómics con pasión sino como un trabajo que ayuda a pagar facturas.
Quiero recordar las palabras de un maestro que solo aspiraba a ser, como Buscema, un currante del cómic, y que como el dio coherencia y unidad al Universo Marvel.
Buscema lo podía dibujar todo y lo dibujó todo. Yo recuerdo como sostuvo el trabajo de Simonson en Thor, completando su etapa con honores.
Y dibujó a Hulk como esa alma cándida e incomprendida. Estuvo trabando en Binge Books hasta hace un par de años, manteniendo y aun mejorando su estilo y su profesionalidad.
Nos ha dejado y, además de releer sus impecablemente narrados cómics, no queda hacerle otro homenaje que tratar de ser tan buena persona como el.






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