“Una y otra vez…” era la traducción del juego de palabras inglés utilizado para titular una graciosa saga de Superman de la época de Jurgens y Ordway en la que el Hombre de Acero viajaba en el tiempo al pasado y el futuro del Universo DC.
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Sin embargo, la traducción española viene como anillo al dedo de Hal Jordan para simbolizar la política DC con respecto al origen del Hombre de Acero: Contarlo una y otra… y otra vez. No hemos terminado de leer el Secret Origin de Johns y Frank cuando ya se nos anuncia la próxima versión “definitiva”, el Superman: Earth One de Straczynski y Shane Davis. Esto es, lo de DC con los orígenes de Superman es literalmente “tente mientras cobro”, y ni siquiera eso. Y en contra de lo que pudiera parecer, esto no es fruto de la casualidad, hay un plan detrás de ello... de los de Bizarro, pero plan.
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Todos sabemos que el origen de Superman fue recreado de manera radicalmente diferente por John Byrne en su Man of Steel. Independientemente de la influencia de las películas de Donner en 1.986, no nos cabe ahora duda de que DC sugirió a John Byrne que no incluyese la existencia de Superboy en la historia, ya que el personaje tenía un enorme problema de copyright tras él (fue sugerido a DC por Jerry Siegel pero introducido y usado sin su intervención ni permiso). Byrne modificó el aspecto tradicional de Krypton y con él todo el universo de personajes (Kandor, Supergirl, Argo City, las kriptonitas de colores, etc, etc, etc…) que Mort Weisinger desarrollase en su día y Julius Schwarzt mantuviese durante dos décadas.
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La versión de Byrne se mantuvo durante unos quince años, hasta que Jeph Loeb recuperase en la saga “Retorno a Krypton” la versión pre-Crisis y weisingeriana del planeta y sus habitantes con otros muchos hasta entonces descartados de la mitología.
Pero un año después, en el 2002, Dan Didio llega a DC. Animado por el éxito de Smallville, y por la línea Ultimate de Marvel, decide que el origen de Superman debe ser recontado para esa nueva audiencia de fuera de los comics, eliminando cualquier referencia al resto del Universo DC, como si sugerir que Superman es miembro de la JLA (que por cierto, acabaría apareciendo en Smallville) fuese a reventar las meninges de alguno de los supuestos nuevos lectores. Es ya historia que el nuevo origen de Waid y Yu pasó sin pena ni gloria ni transcendencia alguna para la línea de Superman o ese Universo DC que se honraba de ignorar… Eso si, hay que especificar que Waid y Yu rediseñaron Krypton de nuevo, creando una nueva versión que no casaba ni con la clásica ni con la de Byrne…
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Un año después, otro de los grandes logros de Didio fue conseguir que Jim Lee realizase una saga de Superman “For Tomorrow”, gracias a cuyos desquiciantes guiones empezamos a sospechar que en DC editar, lo que es editar (esto es, coordinar, planificar y revisar guiones) no lo hacía nadie. Jim Lee hizo lo propio y dibujó sus particulares Jor-El y Lara. Cabria suponer que dada su altura artística esta versión perdurase mínimamente… pero no.
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Tras Infinite Crisis, saga que en teoría reiniciase toda la continuidad DC, Superman fue relanzado por Richard Donner, Geoff Johns y Adam Kubert. Kubert diseñó de nuevo a Krypton y sus habitantes, inspirado en la versión cinematográfica aunque se nota que no estaba autorizado a usar el rostro de Marlon Brando como Jor-El, semioculto esta vez bajo una oportuna barba.
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Mientras tanto, Didio sigue con su sueño de versiones alternativas y aligeradas de sus personajes más famosos, Grant Morrison crea con All Star Superman una pequeña joya que, básicamente, continúa o recrea la continuidad pre-Crisis ignorando todo lo posterior a John Byrne. Aún así, a él se le disuade de usar a Superboy o la Legión de Superhéroes.
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Una vez los problemas legales con Superboy son resueltos, el personaje vuelve a ser poder usado por DC, por lo que Didio encarga a Johns y Frank el Secret Origins cuya conclusión aún no hemos leído cuando escribo estas líneas. En esta versión, Jor-El si está más basado en Brando.
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No obstante podemos decir ya que este nuevo origen, Superboy aparte, poco añade a la de Man of Steel o a lo ya absolutamente conocido. Y quizás debido a la nefasta influencia de Smallville, personalmente considero que la versión de Superboy acaba siendo demasiado “rebelde” e inadaptado, cuando -tal y como muestra la película de Donner- en el momento en que Clark “recuerda” su origen kriptoniano, esto lo convierte en un personaje imponente y legendario. Así que Johns parece haber chocado con un muro por el que el origen de Superman resulta ya inmejorable, sobre todo, de nuevo, si tenemos en cuenta la versión de Donner que tanto le ha influido.
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Lo cual nos lleva a preguntarnos ¿qué rayos va a poder añadir JMS al origen de Superman tres meses más tarde en tan solo 120 páginas de historia…? Sobre todo junto a un más que inexperto Shane Davis, con solo un puñado de números mediocres en su haber… Parece ser que la necesidad de entrar en nuevos mercados, como el de las librerías generalistas, está por encima del posible contenido. De nuevo se nos anuncia esta Tierra Uno como una continuidad simplificada, aunque en principio podrá cruzarse con el Batman también creado para ese mundo…
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La verdad es que tan malo es que esta nueva versión fracase como Birthright como que triunfe como All Star (se rumorea que Didio ha sustituido esa línea por la presente, después de despedir a su factotum, Bob Shreck. Paradójicamente, la cosa queda como un experimento fallido). Si fracasa, por que será una pérdida del dinero nuestro y del talento de JMS. Si triunfa, y por un casual JMS consigue introducir nuevos y atractivos elementos en el mundo de Superman, por que estos elementos `pertenecerán a este nuevo mundo, y no podrán utilizarse en la línea “oficial.” Así ocurre con las geniales ideas y el tono del Superman de Morrison, que no pueden ser incorporadas al haber sido desarrolladas dentro de una continuidad diferente.
Así que, cuanto más versiones divergentes de Superman realicemos, más se debilitará la franquicia principal, por no hablar de la monumental confusión de los lectores (y creadores) que han visto siete versiones de Krypton en menos de una década.
Evidentemente, queda claro que todo esto se debe a no tener una única -y clara y fuerte y establecida- CONTINUIDAD. DC aparece así atrapada en una cinta mobius donde la única historia que sabe y puede contar es el origen de Superman, cuya vigencia es cada vez menor en el tiempo, ya que más allá la historia se vuelve demasiado complicada para seguir contándola. Los que abogan por “comics sin continuidad” no hacen más que crear nuevas continuidades, y estas no hacen más que debilitar al personaje principal a la par que dispersar el talento de los creadores. Si finalmente queremos usar en el Superman del Universo DC los hallazgos de Morrison o JMS necesitaremos una NUEVA CRISIS, una nueva revisión de continuidad y un nuevo origen que incluya esas ideas dentro de la corriente principal. La virtual pescadilla que se muerde la cola. El dragón Ouroborous.
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En la acera de enfrente, los listillos de Marvel ya se han dado cuenta de esto, y andan liquidando la línea Ultimate -véase que ahora los proyectos "hot" son presentados como comics "ASTONISHING"- ya que solo debilitaba y resultaba ser competencia de la línea principal, que a la vez se ha “Ultimatizado”, incorporando en parte los hallazgos creativos que los autores hicieron en esta línea. Por no hablar de que lógicamente no hay suficientes autores para hacer unos grandes Fantastic Four, mucho menos unos Ultimate Fantastic Four…
Moraleja: Mientras Johns y Frank anden recreando a Batman en Tierra Uno, nosotros nos los perdemos en el Universo DC…
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Y eso nos lleva a otra interesante cuestión… ¿qué rayos va a añadir Johns al origen de Batman…? Por que es que ya nos daríamos con un canto en los dientes si estos problemas se circunscribiesen a Superman… Atrapado entre sus Años Uno, Long Halloween, Año Dos y demás versiones de sus primeros tiempos, Batman tiene los mismos problemas a la hora de establecer su cronología.
Así ha quedado patente en el último intento. Morrison ha rescatado muchos de los conceptos olvidados de los años ’50, que en su momento fuesen descartados y condenados a la continuidad de Tierra-2. Pero cuando, en el epílogo de Batman: R.I.P., ha querido unir esas antiguas historias con la continuidad actual, es ridículo que haya dejado fuera prácticamente todas las aventuras desde el Batman de Neal Adams hasta nuestros días. No decimos que no sea imposible resumir todas las diferentes versiones de Batman en una única línea temporal, pero se necesita más trabajo y una visión mucho más amplia y detallada que la de Morrison.
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Por no hablar de que, como todos los autores, ignora las etapas inmediatamente anteriores, con lo cual cada nuevo autor tiene que comenzar a edificar desde unos nuevos cimientos. Verbigracia, Morrison recupera la historia del “primer Batman” (el disfraz de murciélago del Doctor Wayne) ignorando la versión actualizada que hace nada nos ofreció Brubaker. ¿Y qué vamos a decir de Joe Chill...? Como el chiste de los intermitentes: "Ahora sí, ahora no..." Y así con todo lo demás.
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Parece ser la máxima de la DC de Didio: cada historia de la nueva continuidad borra un centenar de números de las anteriores. Con lo cual la historia de los personajes, en lugar de ser más envolvente, enriquecida e inclusiva, es más restringida y repetitiva. Hasta que solo acaben contándonos el origen de Batman “una y otra vez…”
Wonder Woman no se libra de estas confusiones. Restituida como miembro fundador de la JLA a petición de Brad Metzler, su Silver Age sigue sin casar con la WW post-Crisis, y lo peor es que su ausencia como miembro de la JSA sigue retrotrayendo esos problemas de continuidad hasta la Golden Age…
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Si es así como están las cosas con la “TRINIDAD” de franquicias, no vamos a meternos a dirimir el estado de personajes conflictivos en su continuidad como Hawkman o Donna Troy…
Se presenta así un interesante reto para el RE-creador de todo este Universo DC: Geoff Johns, recientemente ascendido a Jefe Creativo. Suyo es el origen de Superman, Green Lantern y Flash, además de haber trabajado en Teen Titans, JSA o Hawkman. Es justo que él se encargue de coordinar el Universo DC que el mismo ha generado. A la vista ha quedado que tiene tarea por delante…
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Por lo que hemos repasado, el ascenso de Didio a Co-Publisher no es muy buena noticia, aunque cabe suponer que el hecho de compartir el título con Jim Lee denota que los jefazos de DC no se acaban de fiar de él como único guía de la editorial. Esperemos que el criterio del coreano se haga valer. Claro que Lee, que se tragó ese galimatías de guiones de Azzarello para Superman, no es que muestre un gusto mucho más definido, por no hablar de que la línea de superhéroes de Wildstorm pasa ahora por su momento más bajos.
Algo se mueve en DC cuando han anunciado la serie Legacies en la que Len Wein va a repasar toda la historia del Universo DC, al mismo tiempo que se planeta una nueva edición del Who’s Who. Ahora bien, si esta no pasa de ser más que un catálogo de personajes sin ninguna información relevante, los autores y editores, no digamos los lectores, seguirán igual de ignorantes respecto a la historia real de los personajes. Marvel por su parte sigue adelante no solo con su completísimo Handbook sino que además está publicando una nueva versión del Index que organiza cronológicamente todas y cada una de las apariciones de los personajes Marvel. Comparando y no igualando, que se dice.
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Así pues tenemos a una “trinidad” creativa para encargarse de otra trinidad ficticia. Si a alguno le queda fe en este universo que hasta ha exiliado a sus “Nuevos Dioses” a un universo alternativo, es el momenton de ponerse a rezar…