Al terminar de visionar esta película, he ido a consultar el blog y he pinchado en una vieja entrada recién visitada.
¡Casualidades de la vida, tenía un comentario de su director, David Galán Galindo, amigo y vecino!
Como nos conocemos hace años, tenía yo un poco de respeto a ver su película, por que si no me gustaba, iba a ser luego un compromiso escribir la crítica.
¡AFORTUNADAMENTE, ME HA ENCANTADO!
Principalmente, por que, aún teniendo el y yo el 99% de nuestras referencias en común, la película cumple su objetivo y te pilla por sorpresa: Ni ves venir quien es el misterioso asesino que reproduce los orígenes de superhéroes en sus crímenes -y eso que no faltan las pistas- ni, bueno, tampoco ves venir el objetivo final de los mismos...
Probablemente, por que estaba demasiado ocupado CARCAJEÁNDOME con los hilarantes diálogos con que culminan casi todas las escenas.
Mi preferido es "
con esa memoria, ya podías haberte sacado una oposición", uno que no solo podría si no que sale constantemente de la boca de mi propia madre. Pero hay otros muchos.
Y por supuesto, siendo una cinta basada en fusionar
Seven con
Unbreakable, hay momentos tópìcos y si, hay diálogos demasiado expositivos y oportunos para hacer avanzar la trama.
¡Pero cuantos creadores quisieran una opera prima tan sólida, entrañable, española y original, oiga!
Dejemos de lado un momento las ubicuas referencias a la cultura popular, a pesar de que constituyan la médula de la película: Si la peli funciona es por que lo haría exactamente igual si las retiras.
Y claro, por supuesto que eso lo hemos visto mil veces en otros sitios, pero oye: ¡Ya quisiéramos muchos que esa mezcla de "whodunnit friki" se nos hubiese ocurrido a nosotros!
Ya solo que el director (con ayuda, suponemos, de la productora
Nadie es Perfecto...) consiga fichar a
Popes del cine patrio como Antonio Resines -que no se jubilará, pero podría hacerlo tranquilo tras esta crepuscular interpretación- o Ernesto Alterio -a quien vemos más brillante últimamente cuanto más histríonicos son sus personajes- es para quitarse el sombrero.
Verónica Echegi y su personaje de detective cosplayer es todo un plausible hallazgo, y Brays Efe, trasunto en la película del propio director, interpreta a un friki quizás demasiado inteligente y hasta sexy, embutido en las mallas de Jor-El, verdadero protagonista y pegamento que une todos los demás aspectos.
Javier Rey funciona bastante bien en su arco de personaje aunque sigue quizás demasiado el molde de personaje de peli americana para tratarse de una donde a todos los demás personajes -y actores- te los puedes cruzar por las calles de Lavapies.
¡Y es que ya pueden estar contentos los frikis, por que Galán les hace una campaña de lavado de imagen insuperable! No solo no son fracasados sino que sus conocimientos resultan al final fundamentales para resolver los crímenes.
Quizás esa parte, mire usted, es la que menos realista me ha resultado. No soy de los que acepten en ningún modo que los amantes de la cultura popular -cómics, cine, series, libros...- seamos FRIKIS.
Los frikis, los de verdad, no los de la película, son personas con diferentes problemas de personalidad, desde falta de habilidades sociales a graves enfermedades mentales, que por lo que sea se sienten atraídos y seguros en los mundos de ficción.
Pero no me cansaré de repetir que ellos son UNA PARTE de los aficionados, y se hace flaco favor al conjunto de ellos denominándonos a todos por la peor y prescindible parte del conjunto.
Ni por que me gusten los cómics soy Friki, ni por que me guste Wagner soy Nazi, y no voy a dejar de insistir, que, por diluido y cariñoso que el apelativo haya derivado en castellano, se nos siga aplicando o se ensalcen esas obsesiones y actitudes tan despreciables como las de los señores que desfilaban al Paso de la Oca.
Habiéndome "robado" -¡y lo sabe!- el magistral cameo como personaje de Indiana Jones, desde aquí le devuelvo la oportuna bofetada paterna: los frikis, David, no hacen películas tan brillantes como la tuya.
No queda más que celebrar el ya rotundo y más que merecido éxito y desear sinceramente que este le sirva al director para muchos y mejores proyectos.
Y sugerir que, como reza la canción del final, que en una futura secuela se pueda mostrar que también hay gente absolutamente normal que lee cómics y demás, y que lo mucho que hemos aprendido de ellos no se reduce, ni de lejos, a títulos, números y argumentos repetitivos.