sábado, 1 de agosto de 2026

SPIDER-MAN BRAND NEW DAY: PARA LO QUE ME QUEDA EN EL CONVENTO...

Salimos en esta ocasión del cine con una terrible sensación de desposesión, la misma que tenemos actualmente frente a la decadencia creativa de los comic-books. 

Con la impresión no de haber visto una película, sino un "publireportaje" empresarial que alguien necesitaba para rellenar un hueco en el almanaque de estrenos.
A ver como explicamos esto: Por nuestro olfato de guionista y lector verterano, más las diferentes noticias sobre la película, debajo de la cinta proyectada persiste la estructura de tres películas intentadas pero no grabadas. 

En una de ellas, el villano era Mr. Negative, la película trataba de los cambios de personalidad que causa su poder, aparecía Punisher en la trama mafiosa y Peter, como en los cómics de Brand New Day, se integraba en un nuevo mundo de secundarios. Había un cameo de Daredevil. 

En otra de las películas, la malvada corporación Roxxon generaba toda una nueva serie de supervillanos (los que vemos en el reel del inicio de la cinta). 

Y, aún en una tercera, que incluía el power-up de las hormonas arácnidad como climax y parte de la resolución, Shatra, la nueva villana devoradora de totems-araña era la encargada de los controles mentales. Posible cameo de alguno de los dos Spider-Man anteriores pereciendo en sus fauces.
En lugar de eso tenemos una empresa benéfica como Damage Control dedicada a la experimentación con sujetos humanos, unos ninjas "de la Mano" (los de Mr. Negative) actuando como sus guardaespaldas, unas apariciones de villanos que en realidad no tienen absolutamente nada que ver con la trama principal, una aparición de Punisher, bien enfrentado a los principios del héroe, con su chiste de Staten Island -en la sala hubo una única carcajada al final, cuando se enmascara- pero sin papel alguno en el conflicto principal, un Hulk colado de rebote para justificar que Spider-Man cree los collares inhibidores de poderes y una muy siniestra presencia que, al final, ni ha sido negativizada ni es una reina de una dimensión exterior. 

Sin secundarios funcionales, el aspecto de soap-opera que es el scope natural del personaje, desaparece. Se agradece el homenaje a la Capitana Jean DeWolf pero ella misma le sugiere que necesita personas normales con las que compartir su vida, y Ned y MJ -en un papel que no encaja en absoluto con su caracterización- están vedados hasta el final de la cinta.
Así pues lo que obtenemos es una película CON Spider-Man, no DE Spider-Man. 

La historia del protagonista queda totalmente subordinada y absorvida al último recurso para "unir" los pedazos de esas proto-películas usando el pegamento de contar JEAN GREY: YEAR ZERO

Sale Hulk, pero propiamente no sale, ni el personaje tiene el más mínimo momento de épica y redención heróica. Lo mismo se puede decir de Punisher. Y otro tanto se predica de Jean Grey, que no es superheroína sino amenaza y víctima, poniendo ya desde antes de su aparición en X-Men al personaje al borde de convertirse en Dark Phoenix, una "Scarlet Witch" malvada más.
Si Daredevil puede lidiar con un escuadrón de ninjas, Spider-Man no necesita power-up alguno para merendárselos igualmente. Una pubertad tardía que deja al personaje argumentalmente en el mismo lugar. 

Como tiene que romper el hechizo, al final la mutante pelirroja acaba convertida en amenaza de la otra -supuestamente- pelirroja, Mary Jane. El resultado es que Peter se ha perdido años de las vidas de sus colegas por ninguna razón en particular. 

Tampoco tiene importancia argumental alguna por que, como sabemos, el universo será rebooteado a la altura de Secret Wars y desde aquí le rezamos a Uatu para que aprovechen y borren de un plumazo este origen de la telépata cuyos poderes, como es de sobra sabido por cualquier aficionado, no tienen nada que ver en absoluto con la "posesión mental". 

Esto es lo que vimos en la pantalla: Un desinteres cósmico por parte de Marvel por avanzar un ápice la trama del personaje y un relleno de colorines y cameos para disimularlo. ¡EXCELSIOR!

1 comentario:

Esteban "Chino" Decker dijo...

La película insiste en mostrar a un Peter «solitario y melancólico», pero su construcción emocional es de papel maché. Holland sigue recurriendo a los mismos tics de pánico infantil que mostraba en Homecoming. Su supuesta madurez no nace de un desarrollo real del personaje, sino de forzarlo a vivir en un apartamento destartalado y acompañarlo de una banda sonora triste. El dolor por el olvido de No Way Home se disuelve en los primeros 20 minutos para dar paso a la misma estructura de chistes metidos con calzador en medio de la tensión.
Resulta frustrante recordar que Spider-Man debería ser el único protagonista de su propia franquicia, pero nunca lo dejan volar solo: en la primera película necesitaba la tutela de Iron Man; en la segunda, la sombra de S.H.I.E.L.D.; en la tercera, el niñero fue Doctor Strange rodeado de un festival de otros Spider-Men; y aquí vuelven a cometer el mismo error.
Brand New Day no es un «nuevo comienzo»; es el mismo perro con distinto collar. Es una entrega que confirma que Marvel prefiere mantener a Spider-Man en un statu quo infinito para vender juguetes y entradas antes que arriesgarse a contar una historia verdaderamente oscura, personal y con consecuencias reales.