Y allí nos presentaban a su superprima como un modelo moral bastante cuestionable.
Los nuevos encargados del universo DC no se distinguen nada de los anteriores en no entender que estos personajes están creados para evocar lo mejor en nosotros, no para reflejar los traumas que todos y cada uno albergamos en el interior, muchas veces, inconscientemente.
Woman of Tomorrow, el cómic de Tom King, no es una historia "de" Supergirl, sino un arco dramático manido de progresiva regeneración que pudiera aplicarse y se ha aplicado a miles de personajes en la actualidad.
Así, podemos decir que, del conjunto de aventuras de Supergirl en sus 75 años de historia, en la nueva película no hay NADA.
Hay una chica con trauma que, bajo la gabardina, lleva un cosplay de Supergirl.
La película anuncia su final desde el momento en que la pretendida heroína -que solo actúa por razones egoistas- pone en marcha su reloj, sorpresas, cero, y lo que queda es hora y pico de escenas en las que, supuestamente, ella debe pasar de la desesperación a los ideales, sin lograrlo en absoluto.
La aparición de Lobo -un tanto de baratillo en su presencia- no es más que un Deus Ex Machina para sacar a los personajes de sus problemas cuando el guionista quiere.
En sus mejores versiones de animación, Lobo se caracteriza por DIFERENCIA con Superman y el resto de héroes. Como aquí la protagonista se empeña en ser "más papista que el Papa" y más "Main Man que el Main Man" no hay contraste posible.
El villano, cuyo único gesto original parece ser alimentarse allí donde aparece, no puede ser más genérico.
Y elegido con pésimo criterio: Parece que los guionistas han pensado: "¿Con quien se pelea Superman? ¿Con Lex Luthor? Pues para Supergirl vamos a crear... ¡un alienígena dedicado a la TRATA DE BLANCAS!
Se olvidan que los superhéroes son un género que debe permanecer siempre accesible para todos los públicos. Conmigo vino un chico de 9 años al que, desde luego, no le interesa ese tema. Y aunque tuviese 12, tampoco.
En el colmo de la falta de lógica, Supergirl se pasa la película sermoneando a su compañera, su conciencia, sobre los peligros de tomarse la venganza por su mano, para, finalmente, HACERLO ELLA MISMA. EJECUTAR a un enemigo vencido es aún menos "Super" que el cuello roto de Snyder.
Aprovechan como siempre para presentar a un Superman papanatas del que burlarse, lo cual no creo que ayude a llevar público a su próxima película.
Por último, ustedes me dirán como se combina la versión de Krypton y los mensajes morales de su madre con los despiadados conquistadores interesterlares de la cinta anterior.
Olvidable y merecida la ausencia de espectadores.
Todo el enfoque queda no ya inconexo y estéril sino infantil ante la Supergirl de My Adventures with Superman, curiosamente, no menos traumatizada, pero si en las coordenadas correctas del verdadero Universo DC.





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