Hasta una servilleta garabateada parecería una obra maestra renacentista al lado del desastre cinematográfico reciente. Con Indiana Jones y el dial del destino y la mítica nevera nuclear de El reino de la calavera de cristal, Disney y Lucasfilm lograron el verdadero milagro arqueológico: enterrar viva a una franquicia legendaria a base de CGI de baratillo, viajes en el tiempo sin sentido y un Ford octogenario al que solo le faltaba el andador para huir de los nazis. El listón ha quedado tan trágicamente bajo que la nueva miniserie de Marvel (Indiana Jones and the Sword of Pandemonium) lo tiene ridículamente fácil:
En realidad, las dos últimas tienen exactamente los mismos ingredientes disparatados que la trilogía original. Recordemos el salto en balsa hinchable de la segunda, o al protagonista buceando bajo Venecia sin que se le moje el calco del escudo templario. Lo único que pasa es que... resulta deprimente ver a Indy achacoso y fuera de su época. Lo divertido, creo yo, es que sea un aventurero sin pasado ni futuro.
2 comentarios:
Hasta una servilleta garabateada parecería una obra maestra renacentista al lado del desastre cinematográfico reciente.
Con Indiana Jones y el dial del destino y la mítica nevera nuclear de El reino de la calavera de cristal, Disney y Lucasfilm lograron el verdadero milagro arqueológico: enterrar viva a una franquicia legendaria a base de CGI de baratillo, viajes en el tiempo sin sentido y un Ford octogenario al que solo le faltaba el andador para huir de los nazis.
El listón ha quedado tan trágicamente bajo que la nueva miniserie de Marvel (Indiana Jones and the Sword of Pandemonium) lo tiene ridículamente fácil:
En realidad, las dos últimas tienen exactamente los mismos ingredientes disparatados que la trilogía original. Recordemos el salto en balsa hinchable de la segunda, o al protagonista buceando bajo Venecia sin que se le moje el calco del escudo templario.
Lo único que pasa es que... resulta deprimente ver a Indy achacoso y fuera de su época. Lo divertido, creo yo, es que sea un aventurero sin pasado ni futuro.
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