¡Y que bien le sienta al pobre de Peter Parker posar, codo a codo, con un icono como Superman!
Pero salvo su función heroica, la relación con el periódico y un gusto por los dulces de ancianas, en realidad los personajes pertenecen a mundos absolutamente distintos, y está bien que así sea.
Uno no puede y debe medirse por los criterios de un ser divino de otro mundo que todo lo resuelve con un supersoplido.
Está bien ser Peter Parker, tener la "suerte Parker" y la ocasional y oportuna ayuda de un amigo del colegio, u otro héroe que pasaba por allí y no se ha creído los titulares de Jameson.
Y si no, dejarse la piel a tiras contra las cuchillas del Hobgoblin o aguantar escombros hasta donde se pueda.
Superman, como decía Neal Adams, no solo caga caramelos, sino que nunca ha estado resfriado.
Las heroicidades de una persona no se miden por las reglas que rigen mundos ajenos.









No hay comentarios:
Publicar un comentario