jueves, 9 de febrero de 2017

MOONLIGHT: ¡COMPRENDERÁS!

Aunque a veces me resulta difícil convenir con los jurados de los festivales, todos los premios que se lleve esta película me van a parecer pocos.

¿Cómo pagar el ir al cine y salir más sabio, más comprensivo, con una visión más amplia de la vida, como si de repente hubieses vivido las vidas completas de los personajes que has visto, como si por un momento escuchases el sutil ritmo de un orden detrás del caos de nuestra propia vida...?


En el 99% de películas que vemos, la gente que trafica con droga son poco menos que demonios armados que luego caen como pato de feria frente a la puntería del impoluto héroe a lo MIAMI VICE.

Monstruos sin corazón que se aprovechan de los vicios y debilidades ajenas. Así piensa una enorme parte de la sociedad de camellos y traficantes, sobre todo quienes por no consumirlas desconocen ese mundo.

Pero...¿Y si por ejemplo uno de ellos fuese una PERSONA como tu y como yo...? ¿Y si tuviera una biografía, unos sentimientos, unas circunstancias que han causado o favorecido que haga lo que hace...?

¿Y SI ALGUIEN ASÍ HICIESE ALGO BUENO...?


Y así, con todos los personajes de esta película, que se mueve en esos ambientes empobrecidos de América que por desgracia también podemos encontrar aquí a la vuelta de la esquina.

El director Barry Jenkins retrata con infinita fidelidad, detalle y realismo a unos personajes que han existido y existen, que están en Miami pero están por todos lados, están frente a nosotros y a nuestro lado. Son personas.


La película nos cuenta la vida de un niño nacido en esas circunstancias a través de su infancia, adolescencia y madurez, y como los eventos, pequeños y grandes, marcan su trayectoria, si es que no la deciden por el.


Los tres actores que interpretan al personaje parecen, como en el cartel, la misma persona, a pesar de que mucho del pequeño niño va quedando enterrado y muerto en su alma.

Pocas obras de arte han retratado así la infinita FRAGILIDAD del ser humano, cicatrices que nos marcan para siempre, por más que las ocultemos.


El actor Trevante Rhodes, el yo adulto, ya ha saltado al estrellato tras la cinta, y yo casi esperaría lo mismo del resto.

Mahershala Ali, a quien conocemos por ser el malo de Luke Cage, ha sido ya premiado por una breve pero definitoria participación. Arquetípica, como veremos.


Aunque el protagonista es -quizás etiquetado como- homosexual, y se trata a la perfección el infierno que muchas personas con sexualidades o sensibilidades alternativas han de sufrir en sus vidas, hasta verlas muchas veces destruidas, no creo que ese aspecto sea el que deba resaltarse de la película.

Más y más las etiquetas que usamos torpemente para intentar encajonar la inmensamente desconocida sexualidad humana se multiplican más y más hasta que finalmente desaparezcan. No hay homosexuales, ni heterosexuales, ni bisexuales ni pansenxuales: Hay personas que se relacionan, se aman y tienen sexo con quien quieren, quien pueden o con quien le dejan.


Es más importante en esta cinta comprender el desarrollo biográfico y APRENHENDER Y PREVENIR esos meros instantes en nuestras vidas que pueden marcarlas para siempre o destrozarlas por una mala mirada, un gesto, una palabra equivocada a la persona incorrecta.

Admiren la fuerza y la debilidad del protagonista, revisen la suya propia, CUIDEN Y CUREN las de los demás.


No les voy a contar el final, pero recuérdenlo luego: en la mayoría de los casos, no es el de la película...

Es peor.