jueves, 19 de enero de 2017

TONI ERDMANN

Película alemana premiada por doquier, lo es con razón por reflejar unas situaciones que por desgracia son demasiado universales y verdaderamente trágicas.


Un padre artista, músico, cómico y casi jubilado, con cierta crisis vital. visita a su hija ejecutiva por sorpresa para descubrir que vive totalmente estresada e infeliz persiguiendo su "carrera" profesional.


Este "payaso vital" crea entonces un personaje con un disfraz mínimo y se introduce a la fuerza en la vida de su hija, que contempla con horror como su padre desmonta toda la artificialidad de esta mientras que sus compañeros aceptan la extraña presencia como uno más.

Moraleja: Basta fingir ser importante para que te acepten como tal, por que cualquier importancia, la ostente quien la ostente, es fingida.


A la vez se cuenta la historia de cómo padre e hija reconectan, después de que esta haya olvidado todo lo más importante que suponemos que su padre llegó a enseñarle.


Algo que ocurre en todas las casas: padres y familias abandonados por retoños que se avergüenzan de ellos por no encajar en sus nuevas, "relevantes" vidas.

Aún más allá, la película incluye una crítica a la sociedad del lujo, consumismo, las grandes corporaciones y la explotación laboral, abogando por la felicidad en las pequeñas cosas. Una peli para PENSAR.


Ahora, si me permiten, yo que no soy jurado de ningunos grandes premios, tengo que añadir que se trata de una película lenta, con poco ritmo, y que sin duda lo que cuenta se podría sintetizar en menos de las dos horas y media que dura.


Comercializada de nuevo como COMEDIA HILARANTE, quizás lo sea para el humor alemán, pero los españoles no pasamos de sonreírnos en cinco o seis ocasiones, cuando el papá se pone sus dientes falsos.

Se puede ir a verla y disfrutar, siempre que se sepa que el "humor" no es el de LINA MORGAN.