jueves, 26 de enero de 2017

LION

Película de Oscars y premios, es fácil de identificar por que van ustedes a llorar MUCHÍSIMO. Llévense pañuelos de papel.

Un niño de cuatro o cinco años que acompaña a su hermano mayor, quien trabaja duro para combatir la miseria que hay en la India, acaba separado de el y perdido definitivamente al ser transportado `por accidente a una lejana parte del país.


No creo reventar nada del argumento si les digo que finalmente será adoptado por unos ricos australianos pero, al crecer, la tímida memoria de su familia perdida y abandonada le hará iniciar una frenética búsqueda con sus tenues recuerdos y la ayuda de...Google Earth, para encontrar su misterioso lugar de origen.


La película tienen una primera parte enternecedora y durísima, al mostrar los meses que el niño debe vagar solo y abandonado enfrentándose a los peligros que comparten y han compartido miles o millones de niños de la calle en todo el mundo.

La inhumanidad y el horror con que las criaturas han sido y son tratadas allí - la película está basada en hechos reales- conmueve hasta a la más pétrea de las conciencias, al vivir con el niño sus desgracias y aventuras en la descripción real y detallada que hace el director.


Afortunadamente no falta tampoco las buenas personas que son las que cambiarán finalmente su destino, haciendo que la mala suerte que lo separa de su mísera vida original lo compense al darle una de privilegios al ser adoptado por una bondadosa familia que jamás hubiese podido disfrutar de otro modo.


Sin embargo la segunda parte de la película se centra en desmentir, claro, de que el tener una vida cómoda pueda procurar la felicidad. No, no lo hace.

La familia adoptó también un segundo hijo que, traumatizado ya por sus años en orfanatos o la calle, es un enfermito que nunca podrá curar totalmente sus cicatrices, por lo que sabemos perfectamente que es lo que pasa con esos millones de niños que nunca tuvieron la suerte del protagonista.


Nicole Kidman -la madre- ve desvanecerse sus sueños de felicidad cuando su hijo casi se autodesruye y destruye la familia en post de su maniática búsqueda personal.


Dev Patel, a quien conocemos principalmente por comedia, hace un gran papel en este drama que lo consagra ya definitivamente en el Olimpo Hollywoodiense.


Una película de bella factura, descarnada realidad, muy dura de ver, y por lo tanto MUY NECESARIA, que refleja lo peor y lo mejor de las personas, y que -como otros estrenos de esta misma semana- está sutilmente imbuida de una espiritualidad y un sentido más allá de la religión que brota de nuestra misma Humanidad.

"No todos los errantes andan perdidos"... que diría Gandalf el Gris.