lunes, 6 de junio de 2016

EDDIE EL ÁGUILA

Uno no puede dejar de sentir algo de orgullo cuando un autor que nos gusta crea un siguiente productor que también es de nuestro agrado.

En este caso hablamos de Matthew Vaughn, quien tras renovar a los X-Men y el cine de espías con su Kingsman se reúne aquí de nuevo con Taron Egerton aunque en esta ocasión ejerce solo de productor.


El pitch de la película es como sigue: Imagínate que eres un joven inglés empeñado en convertirte en Olímpico y que tienes ni más ni menos que a Wolverine como entrenador de saltos de esquí.

Vale, no se trata de un spin-off mutante más, pero el personaje que encarna Jackman está muy cercano a su ya mítica interpretación del X-Men canadiense, cínico y de vueltas de todo...


La película está basada en la vida real del esquiador protagonista y se trata de la típica biografía de alguien que alcanza el triunfo a través de la perseverancia, el esfuerzo, la tozudez y no poca ración de SUERTE, no lo neguemos.


Algo que hemos visto muchas veces, pero pocas tan BIEN CONTADO, con las dosis perfectas de comedia, drama y ÉPICA.

Os reiréis sin parar y seguro que se os acaban saltando las lagrimitas, prueba del algodón de que esta película está muy bien hecha.


Jackman interpreta a un viejo campeón de esquí caído en desgracia por ser demasiado fiestero y que entrenando a esta nueva figura va a encontrar también su propia redención.

Impresionante la aparición especial de Christopher Walken.


Egerton hace una admirable interpretación del obstinado atleta inglés y, como seguro que no os sabéis su historia, no os cuento más para no destriparla.

Id al cine y disfrutar. ¡De nada!