jueves, 30 de junio de 2016

EL DESCENDIENTE, POR H.P. LOVECRAFT

Como cualquier relato en el que aparece, el Necronomicón se hace con el protagonismo de este breve texto.

Mención tras mención, el ficticio texto cobra una terrible existencia creando el caos, locura y muerte allí por donde aparece.


En este caso lo hace en la vida de un estudioso británico, que se "priva" con solo mencionárselo.


Las grandes mansiones, las bibliotecas, el fascinante mundo de los bibliófilos constituye un elemento fundamental de la ficción de Lovecraft.

Con ellas es capaz de dar visos de realidad a sus volúmenes malditos y, a través de estos, a los monstruos que encierra o custodian.


Si uno lee con atención, otra nueva conexión une los diferentes opúsculos de Lovecraft: el aristócrata de esta historia no resulta ser otro que el mismísimo descubridor de La Ciudad Sin Nombre.

¡Con razón se desmaya!


Lovecraft. de una manera más o menos explícita, sigue "escondiéndose" detrás de todos sus personajes, o si no mirad esta reveladora cita:

As a child Lord Northam had had peculiar dreams when sleeping in the older parts of the castle, and had acquired a constant habit of looking back through his memory for half-amorphous scenes and patterns and impressions which formed no part of his waking experience.

He became a dreamer who found life tame and unsatisfying; a searcher for strange realms and relationships once familiar, yet lying nowhere in the visible regions of earth.

La búsqueda continúa, sea o no bajo el nombre de Iranon...