domingo, 17 de abril de 2016

EL NIÑO Y LA BESTIA

Me sigue pareciendo fascinante las fantasías orientales, y como a su manera son totalmente diferentes de las que manejamos aquí en Occidente, de las que toman en ocasiones muchos elementos o versionan a su personalísima manera.


Esta película comienza en el Japón moderno con un niño cuyos padres mueren en un accidente y que prefiere irse a vivir solo a la calle que ser adoptado por sus familiares.

Afortunadamente para el, al rato pasan por delante suyo dos seres mágicos "BESTIAS", a los que sigue a su mundo, a través del socorrido callejón mágico, consiguiendo escapar así de su deprimente realidad.


Ahora que el mundo fantástico de fantástico tiene lo justo: animales antropomórficos que viven en una suerte de Japón tradicional, pero que tienen todos los defectos de los humanos, particularmente el que lo descubre y se convertirá en su sensei tiene todos los defectos humanos... y unos pocos más.


Ahí se establece una interesante dinámica en donde el rebelde aprendiz tiene que lidiar con un maestro que de maestro tiene muy poco.

Al final los dos acabarán aprendiendo, uno del otro, lo que si representa un interesante pensamiento sobre la vida, la experiencia, la sabiduría y como los eventos y la gente que conocemos nos van marcando.


Y es que en este mundo el Rey ha decidido "ascender" y transformarse en dios, y se necesita un sustituto. Pero "la Bestia" tiene un rival -además de si mismo- para ocupar el puesto.

Cuando menos lo espera el espectador, el niño vuelve a la realidad normal, una vida que al parecer añora. Ya digo, una singular dinámica entre mundo mágico y realidad en donde los dos acaban pareciendo igual de peligrosos, tristes e incompletos.


Uno de los descubrimientos del Niño a su vuelta a nuestro mundo es el libro Moby Dick, y ese será el simbolismo utilizado cuando, lógicamente, tenga que demostrar que es lo que el ha aprendido de su Maestro.

Se trata de un anime que sin duda resultará muy familiar a fans de Akira, Dragon Ball o Naruto, que lo disfrutarán.

Ahora, quienes crecimos con Heidi y Marco apreciamos más en la ficción los buenos realmente BUENOS y los malos realmente MALOS.

Precisamente, por que en la Realidad eso no se da.