jueves, 10 de marzo de 2016

EL NAVÍO BLANCO, POR H.P. LOVECRAFT

Tras algunos relatos menores no integrados en los ciclos, nos detenemos en este por que sin duda es el pistoletazo de salida de lo que luego constituirán las Dreamlands, las Tierras del Sueño, que formarán uno de los ciclos de relatos del escritor.


Un misterioso navío blanco es abordado por un solitario farero que lo lleva a conocer tierras de ensueño, países y lugares de exótica nomenclatura, de exuberantes materiales, de legendarios habitantes, de olvidadas leyendas.


Sin duda la influencia de Lord Dunsany y sus travesías por el País de Yann es patente, pero lo realmente curioso es que unos años antes J. R. R. Tolkien había comenzado a escribir sobre sus propias travesías en navíos élficos, usando una imaginería marítima realmente similar.


Por que en el relato de Lovecraft hay también una sensación de melancolía, de pérdida, de un mundo antiguo que se desvanece, de viajes a otras realidades que ya no son más posibles, todos ellos aspectos reflejados por Tolkien a lo largo de sus obras, quizás más en las más desconocidas y personales.


Así, el viajero atraviesa la Tierra de Zar, donde habitan todos los sueños de belleza que han llegado alguna vez a los hombres (informando así a su vez buena parte del futuro trabajo de Neil Gaiman).

Thalarion la ciudad del Millar de Prodigios, Xura, la Tierra de los Placeres No Logrados, La tierra de Sonna-Lyn, sin tiempo ni espacio, y la remota Cathoria, desconocida para los hombres.


Toda una experiencia estética recrearse en este paseo y sus aspectos desde la filología a la fantasía.

Y aunque el protagonista no volvió a ver al navío blanco y su pájaro guía una vez regresó a su mundo, Lovecraft si regresaría a estos oníricos mundos.

Y nosotros con el.

1 comentario:

Fernando Montero dijo...

Cuando lo lei la primera vez ya hace bastante tiempo me sentí un poco apenado por que me hubiera gustado que ese navio blanco volviera otra vez con nuevas aventuras.